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El
Dulce Nombre. Luces, sombras y olvidos.
Pocas
marchas han sufrido los avatares de El Dulce Nombre. Desde que
fue creada su interpretación ha sido objeto de polémica,
y hoy día sigue sucediendo algo similar.
A lo largo de estas breves líneas intentaremos arrojar un poco
de luz y aclarar diversos aspectos.
El
Dulce Nombre aparece firmada el 8 de febrero de 1925, una fecha
de vital importancia para la música procesional, y está
enmarcada en el llamado "bienio revolucionario" de Manuel López
Farfán.
En 1924 López farfán compone la trascendental Pasan los
campanilleros, y en 1925 El Dulce Nombre, La Estrella Sublime
y La Esperanza de Triana.
Todas ellas participan de una serie de características que marcaron
un importante punto de inflexión en la historia de la marcha procesional,
tanto en la vertiente musical como en la cofradiera.

El
maestro Farfán dedicaba sus marchas a las cofradías que
acompañaba con su banda, y El Dulce Nombre es un claro ejemplo.
Sin embargo, en este caso, además, hay un hecho coadyuvante de
un fuerte carácter sentimental. Al parecer, en el famoso traslado
que realizó la Hermandad de la Bofetá en junio de 1924 desde
San Román a San Antonio de Padua, la banda que acompañaba
a la Santísima Virgen del Dulce Nombre era Soria 9, obviamente
con Farfán al frente, que tuvo que interpretar reiteradamente durante
la procesión Pasan los campanilleros, dado el éxito
que la celebérrima marcha cosechó a partir del Domingo de
Ramos de ese mismo año.
En agradecimiento, Farfán obsequió al año siguiente
a la Virgen con una marcha , y curiosamente, con un carácter muy
similar al de la citada Pasan los campanilleros (recordemos que
los músicos de la banda interpretaban la letra que Pasan los
campanilleros incluye).
En
efecto, en la Semana Santa de 1925 se estrena esta más que simbólica
marcha procesional.
La Hermandad de Jesús ante Anás era una corporación
joven y encuadrada en un barrio muy popular, como era el de San Román.
Era, pues, una hermandad de las denominadas "de barrio".
Consciente de tal idiosincrasia, Manuel López Farfán, hizo
una marcha que se ajustara a sus características y que alcanzó
una gran popularidad, posteriormente arrebatada.
No hay más que escucharla para darse cuenta.

Postal
del paso de palio en 1926.
Los
rasgos más sobresalientes de El Dulce Nombre.
En primer lugar, su carácter, eminente alegre, como hemos indicado
poco más arriba.
En segundo lugar, el hecho insólito de incluir un instrumento tan
poco usual como la ocarina, que cobra total protagonismo en la parte central.
¿Qué motivó la inclusión de tal instrumento?
¿Su "dulce" sonido? (1) Quién sabe
Lo cierto es que Farfán estuvo varios años destinado en
Santiago de Compostela y allí bien pudo conocer este curioso instrumento.
Por último, y quizá sea lo más llamativo, la inclusión
de una parte coral que se interpreta en el trío, y que dice así:
Te
llaman del Dulce Nombre, hermosura peregrina, faro de gran luz divina
que linda en tu pena vas. Bajo palio te conducen y orgullosos bien te
lucen todos tus fieles hermanos de esta gloriosa hermandad.
"Hermosura
peregrina" (i. e. "hermosura sin igual") es un sintagma
de uso muy común, en el que "peregrina" no es más
que un epíteto. Pero
¿no será también
una alusión al cambio de sede de la hermandad?
Al
igual que en Pasan los campanilleros la parte coral la interpretaban
músicos de la propia banda de Soria 9, y si aquella cosechó
un gran éxito, ésta, que habla expresamente de la Virgen
del Dulce Nombre, seguro que no le fue a la zaga.
Otro
aspecto, muy curioso, es la evidente similitud que presenta el tema principal
de la marcha con la Canción del toreador de la famosa Carmen
de Bizet.
Entramos aquí en el terreno de lo anecdótico, o quizá
más bien, de lo novelesco.
La Virgen del Dulce Nombre es una joven morena y de una gran belleza andaluza.
La "Carmen" de Bizet (y de Mérimée) no es más
que la idealización de un tipo de mujer andaluza y castiza.
¿Relacionaría Farfán ambos aspectos? ¿Podría
estar igualmente relacionado el hecho de que Castillo Lastrucci tallara
a la Santísima Virgen inspirándose en la bella bailarina
María Cos?
Nada de ello es un hecho contrastado, pero sí es cierto que hasta
hace no mucho tiempo, algunos hermanos antiguos la recordaban como "una
marcha que se parecía a Carmen"
(1)

La Virgen
del Dulce Nombre en 1927.
Retomando
el hilo histórico de la marcha, es evidente que la aceptación
que cosechó fue total, y un hecho más que destacable es
que la partitura original manuscrita se encuentra en la hermandad desde
siempre, hecho muy poco habitual.
Posiblemente López Farfán regaló a la hermandad el
manuscrito en torno al año 1931, de ahí que a veces aparezca
tal año como el de composición de la marcha.
Para
finalizar esta parte de la historia, ofrecemos el siguiente dato -muy
esclarecedor- referente a los nombres populares con que es conocida la
cofradía:
[
]La primera vez que nuestra corporación aparece con el
título de "El Dulce Nombre", es en la portada de la partitura
de la marcha que Manuel López Farfán dedicó a nuestra
Cofradía, el 8 de febrero de 1925, con dicha denominación.
A partir de aquel instante dicha designación hubo de tener un gran
éxito y predicamento, sobre todo y ante todo al convertirse la
referida marcha en una de las más populares de aquellos momentos
y hasta su prohibición de ser interpretada en 1943[
]
(2).
Efectivamente,
en 1943, se prohibió su interpretación, hecho motivado al
parecer por parte de la propia hermandad, que la consideró -en
aquel momento, no antes- demasiado alegre.
Tengamos en cuenta que en aquellos complicados años hubo un gran
control y represión en todos los aspectos, y la hermandad justo
ese año realiza una reforma de reglas, para adaptarse a las nuevas
circunstancias.
Otras marchas como Pasan los campanilleros y La Estrella Sublime
también fueron prohibidas, pero no por parte de las hermandades
a las que están dedicadas, sino por imposición. De ahí
que, pese a todo, la popularidad que ya habían alcanzado ambas
tuvo más fuerza que la prohibición y siguieron interpretándose.
Sin embargo, El Dulce Nombre, que contaba con igual popularidad,
no volvió a escucharse nunca más, y de ella sólo
quedó la partitura guardada en el archivo de la hermandad y el
recuerdo en la memoria de algunos hermanos.
Muños
años después, a principios de los años 90, el hermano
de la corporación José Luis González hizo un pequeño
intento de organizar el archivo de la hermandad, que se encontraba amontonado
y sin catalogar, y entre cartas, cuentas, fotos y documentos, dio con
el manuscrito de El Dulce Nombre, cuya existencia desconocía
por completo.
Pocos hermanos supieron decirle algo concreto sobre la misma. Tuvo que
recurrir a uno de los hermanos más antiguos, D. Manuel Filpo, que
era de los pocos que la recordaba, y además perfectamente. En efecto,
le comentó que dejó de tocarse porque se formaba mucha algarabía
cuando los músicos (además de público y/o hermanos
quizá) cantaban. Poco más.
A
partir de entonces González se propuso como meta su recuperación,
sumándose al anhelo de Agustín Carlos Muñoz, archivero
de la hermandad, y tras años de espera y dedicación, pasó
a limpio la partitura y las particelas.
Por fin, en 2003 se puso en contacto con Juan Pedro Recio, fiscal por
entonces de la hermandad, que se interesó notablemente y puso en
conocimiento al resto de la junta de gobierno. Así, se unieron
a la iniciativa Jesús Rey, mayordomo segundo, y el director del
boletín y diputado de banda, José Luis Trujillo del Real.
De tal manera, llegado el Martes Santo de 2004, volvió a escucharse
esta histórica y mítica marcha en la Plaza de la Gavidia,
aunque por diversos motivos la interpretación no fue del todo satisfactoria.
Pese
a todo, el primer paso ya estaba dado, y pocos meses después la
Banda de música de Dos Hermanas "Santa Ana" y la Banda
Municipal de Sevilla la grabaron en sus respectivos discos, la segunda
de las cuales en su versión original, esto es, con ocarinas, tenor
y coro.
Desde
entonces la marcha se ha vuelto a popularizar y causa gran admiración,
pese a que hay quien, haciendo un alarde de purismo y sabiduría,
confunde el folclorismo barato con popularidad y buen hacer sabiamente
conjugados.
Queda
no obstante el paso más importante: que se vuelva a interpretar
con la asiduidad que merece, ya que, de alguna manera, fue ni más
ni menos que el himno oficioso de la hermandad.
Dedicado a los hermanos cabales de La Bofetá.
Notas:
(1)
Este y otros datos que se recogen aquí son testimonios orales sin
constancia documental.
Somos conscientes de la fiabilidad de las fuentes orales, sin embargo,
las exponemos porque resultan bastante verosímiles.
(2)
MUÑOZ, Agustín Carlos. "Hojas de archivo XI" en
Hoja informativa "Dulce Nombre", nº 6, Septiembre 2001.
Descargar
la marcha:

Sociedad Filarmónica Ntra. Sra. de la Oliva
(Salteras)
José
Manuel Castroviejo López.
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