Opinión

La ingratitud del olvido (II)

Mateo Olaya Marín

24 de Abril de 2005




Cuando veía a la luz esta ventana crítica, "la ingratitud del olvido", lo hacía ciñéndose especialmente en la figura del Maestro Pedro Braña, con motivo del cumplimiento del décimo aniversario de su muerte. Y nacía esta sección con la inocencia propia de un niño, con la absurda esperanza puesta en esta Semana Santa sabiendo, ahora se da uno cuenta, que resultaba harto complicado un cambio sustancial en los hábitos musicales de nuestras cofradías.

La Semana Santa de Sevilla, a tenor de los comentarios vertidos y lo observado tanto en la calle como en las retransmisiones, ha sido, desde la óptica musical, lo que suele denominarse "más de lo mismo". Salvo excepciones, muy a tener en cuenta porque son signos inequívocos de una corriente emergente en pro del patrimonio, todavía existen ciertos compositores que residen en el grupo de la "ingratitud del olvido", como es el caso de Manuel Borrego Hernández.

Fue un gran compositor, que también destacó en la labor al frente de diversas bandas de música, como la de Ingenieros de Sevilla o la Banda de Educación y Descanso de la misma ciudad. Legó diferentes partituras, muchas de ellas bellísimas, para diferentes hermandades de Sevilla, pero sin embargo su música no se toca en la Semana Santa hispalense. Es tal el desconocimiento que existe en torno a esta figura, que su marcha más conocida, "Cristo de la Vera-Cruz", es, a su vez, rara en el círculo cofrade.

Llama la atención cómo la Cofradía de San Gonzalo, por ejemplo, viene ignorando la marcha "Salus Infirmorum", que el Maestro Manuel Borrego compuso en el año 1957. Es más, me causó desazón el hecho de que en una retransmisión se incidiese en el patrimonio musical de dicha cofradía obviando la marcha fúnebre "Salus Infirmorum" que es, precisamente, la de mayor valor. Otro caso lo tenemos con dos marchas suyas, "IV Dolor" y "VI Dolor", que carecen de dedicatoria propia pero son igualmente válidas para sonar tras los palios, como lo hacían antaño. Pasando por su "Regina Pacis", "El lirio tronchado", etcétera.

Pero llegado a este punto conviene indicar que este año la Cofradía de Montesión ha continuado lo iniciado en la Coronación Canónica de su Imagen Titular, es decir, la interpretación en la calle de la marcha que el Maestro Borrego compuso para Ntra. Sra. del Rosario, titulada "Paso de Palio" (1950). Asimismo, se tenía previsto que la imponente composición "Ntra. Sra. de Regla" (1943) sonase tras el palio de la Cofradía de los Panaderos, a cargo de la Banda de Música "Santa Ana" de Dos Hermanas (Sevilla), pero las inclemencias metereológicas truncaron la magnífica iniciativa.

Estos atisbos de toma de conciencia musical no deben llevarnos a engaño. Salvo estos casos puntualísimos, la mayor parte de las cofradías de nuestra geografía, y músicos también, desconocen por completo el nombre de Manuel Borrego Hernández. Aún así mantengamos la esperanza y en la medida de nuestras posibilidades démosle el espacio del que hasta ahora se le ha privado. No sería descabellado pensar que de aquí a un tiempo asistamos a un pequeño, pero bien recibido, realce de sus grabaciones discográficas. Mientras tanto sigamos mirando con recelo a todas las generaciones que, bien por omisión o por acción, han denostado a esta gran figura de la música procesional.

Mateo Olaya Marín
Cabra (Córdoba)

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