Entrevistas

Cristóbal López Gándara (Marzo 2019)

Patrimonio Musical

6 de Marzo de 2019



Ahora que estamos en puertas de la Cuaresma, indíquenos qué significa para usted la Semana Santa.

En primer lugar me gustaría agradecer a todo el equipo de Patrimonio Musical esta entrevista, y en general todo el trabajo que habéis realizado en pos de la música procesional.
La Semana Santa, al margen de la celebración religiosa que es, para mí tiene un significado muy personal: es como un reencuentro con la infancia y con los recuerdos más íntimos. Siempre que llega esta época, uno se vuelve más nostálgico y se acuerda de ciertas experiencias y de buenos recuerdos, y de ilusión por lo que se va a vivir. Si San Juan nos dice que "Dios es amor", sin duda en Semana Santa nos encontramos con Él.

Aunque su mayor producción es para banda de música, tiene numerosas obras para todos los demás estilos: agrupación musical, cornetas y tambores y música de capilla. Se trata de un caso poco común. ¿Resulta más complejo componer para banda de música, en cuanto a idiomática instrumental, que para el resto de formaciones musicales?

Ciertamente es raro encontrar a un compositor que se dedique a todos los estilos de la música cofradiera, pero me temo que es un asunto donde realmente no tengo culpa, ya que recibo encargos de todos los tipos.
No obstante, aprovecho para aclarar que en verdad empiezo primeramente a escribir música para agrupación musical y cornetas y tambores, y luego me atrevo con la banda de música, ya que le tenía mucho respeto y no sabía si podría afrontarlo. Una vez que me atreví ya no me detuve, y esas primeras obras -casi a modo de ejercicio- fueron derivando en un estilo más personal y sólido.
Como comentaba, si me daba respeto escribir para banda de música, no era solo por la dificultad, sino por los grandes autores de música cofrade de mi pueblo, Úbeda. Hablar de Don Victoriano García Alonso y de Don Manuel A. Herrera es hablar de dos gigantes de la música; jamás creí poder estar a su altura, por lo que me daba cierto vértigo exponerme ante ellos.
La complejidad a la hora de abordar una composición en banda de música viene derivada no solo de la idiomática instrumental, sino que en el palio el público se espera siempre algo más y resulta más laborioso aportar algo nuevo, ya que es un género que tiende al inmovilismo, mientras que en el mundo del Cristo, la música tiende a una constante evolución y se puede experimentar, al menos, con más manga ancha.

¿Considera vigente la distinción entre agrupación musical y cornetas y tambores?

Sí, y creo que en mi música lo demuestro. No tiene nada que ver la música que he escrito para Pasión de Linares con la de Cigarreras. Aunque se hayan estandarizado enormemente las cuestiones instrumentales de ambos estilos, realizo la música desde prismas diferentes. También entiendo que gracias a ciertos autores la música de los dos estilos cada vez tengan más cercanía, pero se siguen manteniendo el papel preponderante de la trompeta y los bajos en la música de Agrupación, y en cornetas y tambores el papel de la corneta sigue todavía a bastante distancia de lo que se realiza en Agrupación.

Tiene compuestas varias y reconocidas obras para dos de las bandas más prestigiosas de Andalucía: Pasión de Linares y Cigarreras. Háblenos un poco de ellas y de la notoria repercusión que han tenido.

En efecto, la repercusión que tienen hoy día las Agrupaciones Musicales y las Bandas de Cornetas y Tambores -sobre todo estas últimas- no tiene techo, tanto como el nivel que están alcanzando dichas formaciones y los avances técnicos de las propias obras que interpretan están generando una avalancha de seguidores como nunca se ha visto. En este sentido, las obras que he escrito tanto para la Pasión como para las Cigarreras siguen una línea estética similar, con avanzados y complejos entramados melódico-armónicos, y notables influencias de la música culta. Si bien Volver a la vida, primera obra que escribo para la Pasión de Linares, no tiene una influencia extra-musical sino que es música pura, el resto de obras, Al Señor del Prendimiento, y los cuatro juicios de las Cigarreras, toman de las escrituras sagradas los patrones a seguir para la confección de las obras, tanto a nivel estructural como melódico, con la utilización de leitmotivs que se ven representados en las distintas piezas, para conducir al oyente hacia las entrañas de la obra, y que este sea capaz de comprender cómo es el proceso creativo de lo que está escuchando.

¿Cómo es su proceso creativo? ¿Qué le inspira a la hora de componer una marcha?

Mi proceso creativo de todos estos años siempre ha sido de la misma forma. Al recibir el encargo solicito toda la información posible de la hermandad dedicataria, tanto histórica como musical (me resultaría imposible conocer a todas las hermandades de las que recibo encargos). Una vez que conozco esto, dejo apuntadas algunas ideas como la estructura o algún detalle instrumental. Durante un tiempo planteo un desarrollo musical sin escribir, es decir, trato en mi cabeza algunos detalles melódicos y armónicos que luego desarrollaré en la partitura. En última instancia, y con un campo de horas libre (una mañana o una tarde), y con el piano, papel y lápiz le doy forma a la música en un guión reducido esquemático. Aquí doy por concluida la composición, ya que realmente luego no se diferenciará mucho del producto final. Por último realizo la instrumentación con un programa informático.
No me considero un compositor encasillado en un tipo de marcha. Al recibir encargos de diversa índole, con el tiempo he sabido adaptar mi estilo, mis clichés musicales a distintas obras. En ciertas obras he querido plasmar un estilo sevillano añejo como son Madre Cigarrera o La Virgen de los Desamparados, otras de corte solemne, trágico-románticas como Lágrimas de Amargura, Dolores -Saeta Onubense- o la Saeta Gaditana; en otras el clasicismo alegre de cornetas como María Santísima del Refugio, Encarnación y La Gracia de María, y en otras un profundo impresionismo andaluz como Triana en sus Penas, Esperanzas o Spes nostra. Todo eso buscando que mi música se adapte mejor a lo que quiero representar en ella. No me considero un compositor de una sola obra, sino que he buscado la diversidad en mi catálogo.

Ha recibido encargos para cofradías de todas las provincias andaluzas, e incluso de otras regiones. ¿Hace algún tipo de trabajo previo para saber qué carácter dar a la obra?

Sí, como he comentado anteriormente, realizo un estudio previo de la hermandad dedicataria, tanto a nivel histórico como de la música que tiene dedicada y la que se le suele interpretar en procesión. Al margen, siempre pido que los mecenas me den ciertas instrucciones, en caso de que encajen con mi forma de escribir, o algunas referencias de otras obras, tanto mías como de otros autores.

¿Qué cree que es más importante en la creación de una marcha, la propia composición o la instrumentación?

Ambas. Una buena obra mal instrumentada tiene poco recorrido, y una composición mediocre con una buena instrumentación le puede dar su sitio en los repertorios. En mi concepción como compositor, la instrumentación, que si bien está siempre cuidada y muy pensada para el tipo de banda que la va a interpretar, es tan importante como el contenido musical. Intento que estén equilibradas ambas cuestiones; música que diga lo que quiero expresar, y una cuidada instrumentación para que al músico le resulte atractiva y pueda llevar mi mensaje con la mayor calidad posible.

Actualmente están aflorando composiciones de una acentuada complejidad. ¿Puede suponer un obstáculo a la hora de interpretarlas en la calle?

Ciertamente el nivel de complicación técnica de las obras de los últimos años está subiendo de forma acentuada, pero también tiene que ver con la propia preparación de los músicos de las bandas que actúan en Semana Santa. Si bien hasta hace pocos años, la mayoría de los componentes de las bandas de música eran músicos por hobbie, hoy día esta tónica se ha invertido y es raro encontrar componentes (sobre todo jóvenes) que no estén desarrollando sus estudios musicales en un Conservatorio y no en la propia academia de la banda. Entiendo, que el que una obra tenga mayor complejidad de interpretación hace subir el nivel de las bandas, así como suponen nuevos retos dentro de la música procesional, todo esto siempre dentro de unos límites. También hay autores que tienen por bandera que su lenguaje es de esa forma, y el resultado en muchos casos, a la vista está.


Además de marchas procesionales, tiene numerosas obras de otros géneros y caracteres. Especial relevancia ha tenido su "Concierto andaluz para corneta y banda sinfónica".

Lógicamente soy compositor de carrera, donde la música cofrade tiene su plano, y mi música sinfónica otro. En mi catálogo podéis encontrar (entre otras) dos sinfonías, la número 1 Mágina (descriptiva de mi tierra, la Mágina soñada de Antonio Muñoz Molina) y la número 2 Nazarí (con unos rasgos impresionistas nacionales, al modo de Albéniz y Falla); una Misa Solemne para Coro y Banda por el 50 aniversario de la hechura del Cristo de la Columna de Úbeda de Palma Burgos; el Viacrucis de Luz para Coro y Órgano, con textos de Ramón Molina Navarrete para el Cristo de la Noche Oscura de Úbeda; La extraordinaria historia de Hipo y Gavante, suite sinfónica para narrador y Banda; y una colección de obras sinfónicas que navegan entre el impresionismo, nacionalismo y flamenco, y que han servido de interludio musical en el espectáculo "Mercé Sinfónico" que son: Entre naranjos y olivos, Juego de luna y arena y la Danza del fuego. También os puedo citar composiciones de capilla para Sevilla (hermandades de San Esteban y el Valle) y para Úbeda (Amargura y la Caída), Via Crucis de tinieblas y de luz para el Cristo de la Noche Oscura de Úbeda, diversos pasodobles (Mirando al cielo, Nido real de gavilanes, Recordando a Belmonte, Julián Cerdán...), etc.


Volviendo al ámbito cofradiero, ¿cree que la aparición de la tecnología musical ha influido negativamente en la composición de marchas procesionales?

Sin duda, al alcance de cualquiera se encuentran los programas de edición musical, que han hecho tanto bien y tanto mal a partes iguales en la música cofradiera y han permitido el acceso a una enseñanza musical sin regulación alguna y la distribución de obras de cualquier punto geográfico, algunas causando auténticas epidemias.

¿Cuáles son sus marchas que más aceptación han tenido? ¿Se corresponde esa aceptación popular con sus expectativas?

A nivel de número de interpretaciones serían Ave María, Dolores -Saeta Onubense- y La Virgen de los Desamparados, si bien muchas de mis obras en sus hermandades han tenido gran éxito y se han interpretado tanto en conciertos como en sitios importantes de sus recorridos, aunque no las hayan montado tantas bandas como con las anteriormente citadas.
Nunca tengo expectativas en que mi obra vayan a tener un éxito inusitado; mi única preocupación es que el que realiza el encargo y la hermandad que la recibe quede satisfecha con la obra. Nunca me pongo metas, tan solo realizar el trabajo con la mayor calidad posible.

Coméntenos los referentes de la música procesional andaluza ¿Qué autores siguen actualmente sin justo reconocimiento?

Para mí son Manuel Font de Anta, Manuel López Farfán, Pedro Gámez Laserna, Pedro Morales, y, en la actualidad, mi amigo David Hurtado Torres.
Sin que se reconozcan hay varios, aunque algunos tengan alguna obra muy conocida. Sucede con el paradigmático caso de Pedro Braña, que poco se conoce más allá de Coronación de la Macarena, y su catálogo tiene varias joyas escondidas. Con Gámez y Farfán también pasa, aunque en menor medida, o las obras de corte solemne de David, como Salvación o Subida al Calvario, que deberían de aparecer en muchos más repertorios. Más que autores, hay obras que no tienen el lugar que se merecen.

¿Qué marcha de cada estilo es para usted el culmen de la marcha procesional?

Es harto difícil, pero me quedaría con la fantasía de Soleá, dame la mano, la solemnidad de Virgen del Valle y la alegría de La Estrella Sublime. Aunque la música que realmente mueve más mis emociones es Las Angustias de Don Victoriano García Alonso.

Esta próxima Semana Santa...

Siempre ilusionado y con mucho trabajo. Aunque trabajo musicalmente para toda Andalucía y parte de España, la Semana Santa la paso en mi pueblo, Úbeda, a la que os ánimo que conozcáis. La Semana Santa ubetense es un compendio de tradición y e influencias tanto sevillanas como malagueñas, con un patrimonio imaginero incalculable. En el plano musical, dirijo la Sociedad Filarmónica Nuestra Señóra de Gracia, que desarrolla toda su labor musical en Úbeda, y a través de la cual desarrollo también mi faceta compositiva. También dirijo la Banda Sinfónica Ciudad de Jaén que acompaña a las hermandades del Abuelo y el Sepulcro de Jaén. Y en cornetas y tambores a la Banda del Amor de Úbeda y Santísimo Cristo de la Expiración de Jaén.

Deseo y espero que sea una Semana Santa espléndida en todos los sentidos y particularmente en lo tocante a la buena música.

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