Entrevistas

VENGA MÚSICA ¡Taratachin... chim... pom... poropom... chintaratachin!

Entrevista a la Banda Municipal de Sevilla (1927)

DUBOIS

4 de Noviembre de 2019


Reproducimos a continuación una entrevista a la Banda Municipal de Sevilla recogida en el diario "La Unión" el 4 de abril de 1927 y realizada por un periodista apodado "Dubois.




Las huestes de Font ocupan parte del patio donde se celebra la Exposición de pintura.

Muchos de los profesores que conocen al repórter desde antes que se inventara la máquina de vapor, al verle cruzar máquina en ristre le invitan para que "saque" un grupo.

-¿A nosotros no nos retrata? -dice uno-.

-¡Bien merece la banda salir una vez siquiera en los periódicos! -corta otra-.

-¡And´usté! Ya que después de Dios y de las autoridades nos encontramos en todas partes, vale la pena que gaste una plaquita...

-¿Quieren retratarse de verdad?

-¡Claro que sí!

-¡Venga!

-¡Enfoque!

-Voy a complacerles, señores. ¡Ponerse! ¡Cada uno a su sitio!

-¡Oye, trompa!; avísale al maestro que ha entrao a ver un cuadro de Hermoso que quita el sueño.

Y el trompa, sin abandonar su instrumento de metal bruñido, salió presuroso en pos del maestro Font, director de la Banda municipal de la Ciudad de la Gracia.
En tanto se ordenaba el grupo y hacía el maestro acto de presencia, alguno apuntó:

-Sí que tenéis ganas de música. En lugar de pedirle salir retratao en el periódico, cosa que no da pringue al puchero, más valiera que le diéramos coba pa que apuntara una mijita en un articulillo, a ver si conseguimos que nos escuchen.

-Yo creo que a ustedes se les escucha en todas partes, y con deleite. Ahora he aguantado yo, con mucho gusto, lo que acaban ustedes de tocar. ¿No es un pasodoble?

-Un pasodoble es, y por cierto original del maestro. Se titula "Buen humor y pocos cuartos".

-¡Ahí le duele!

-¿Dónde?

-Que este ha dao en la yema, en el clavo, que ha puesto el dedo en la llaga.

-¿Si no me explican...?

-Pues es que... verá usté... ¡Las cosas claras! Los profesores de la banda, que soplamos tó el año más que sopla el levante en Cádiz, no ganamos lo que se dice ni pa pescao. De los cuarenta profesores que hoy la forman, tan solo cuatro, los solistas, cobran cinco pesetas.

-Siendo "solos", no está mal...

-No sea usted guasón, y oído al parche. De los restantes, la mitad vendrán a cobrar unos diecisiete reales, y el resto, trece.

-Mal número, si hay supersticiosos.

-Y tan malo, que no se puede vivir.

-Bueno, pero, ¿no tienen ustedes otros ingresos?

-¡Miserias!

-Poco más de los tres reales nos quedan a la mayoría por tocar en los toros.

-¡Pa el tranvía! Porque yo, que soy macarenito, si fuera desde mi casa a la plaza de toros cargado con el contrabajo, llegaba pa no hacer ni chispita de ruido.

-En Semana Santa, ya será otra cosa ¿no?

-¿Usté qué sabe? Después de la semana que nos damos, hay quien no cobra, en junto, ni diez duros.

-¡Ni pa torrijas!

Con la llegada del maestro se hace un compás de espera en el "concierto". El repórter aprovecha y hace el grupo. Deshecho el conjunto, y en tanto plegaba trípode y máquina, volvió la "Serenata en do mayor".
El maestro, que dicho sea en su honor, se interesa grandemente por cuanto afecta a la banda, se suma a los "acordes" de los demás profesores, aunque piano, piano...

-No están faltos de razón los muchachos, pero ya les he dicho yo que tengo muy buenas impresiones de que esto cambiará... Hay que tener paciencia. Cuando los que pueden ponerle remedio, que conocen el caso, no lo han hecho aún, sus razones tendrán.

-Lo cierto es, que hoy día hay muchos profesores que, de acarrear cubos de mezcla y de tirar de los cabos al pie de una banquilla de zapatero, tienen callos más duros que el metal de sus instrumentos.

-Eso no debe ser.

-Muchos se creen que eso que ustedes hacen no tiene importancia.

-¿Que no la tiene? Pues al cabo del año, según estadística que se lleva, hemos dado cumplimiento a más de ciento cincuenta obligaciones -actos en que hemos tenido que tocar- con más de seiscientas horas de trabajo.

-Es mucho viento.

-¡Un ciclón, como el de la Habana!

-Durante el verano tenemos dos o tres veces, por semana, conciertos nocturnos en el paseo de Catalina de Ribera; en invierno, los del Parque; las veladas, que son numerosas en los barrios; y, luego, recepciones, congresos, banquetes, aperturas de exposiciones, procesiones como la del día del Corpus... ¡qué se yo!

-Seis años, por lo menos, se precisan de estudio para medio dominar un instrumento, y después...

-¿Hasta cuándo van a durar los compases de espera?

-Dejaríamos de ser músicos si continuáramos guardando silencio, ¿no le parece a usted?

-Estamos conformes. Yo creo que Sevilla merece tener una banda a tenor de las de Madrid, Valencia o Barcelona. Debe reorganizarse nuestra banda y cuanto antes mejor. Se aproxima la fecha del magno Certamen, y...

-No nos hable usted de la Exposición, que ya estamos temblando.

-Si seguimos así, haremos el ridículo.

-¡Si no espichamos antes!

-La Banda de Córdoba la reorganizó Cruz Conde, siendo alcalde allí, y cobran sueldos decentes pa poder tirar.

-Apúntele usted una mijita a Cruz Conde.

-Se le apuntará.

-Como lo haga usted, en el primer bautizo que sea el padrino, le tocamos hasta "Parsifal".

-Aceptado. ¡Así como así, tengo un matrimonio con cuatro hijos varones, y sueñan con que el hijo número cinco sea una niña! Si hay ocasión...

-¡Y que no hay quinto malo!

-Pues no hablemos más. ¡Venga música!

-¡¡Tarariiii!!

Ya está el toque de atención.

DUBOIS


Portada de "Buen humor y pocos cuartos"
-Pasodoble flamenco que se ejecuta
a la salida de los toreros las tardes de corrida-

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