Opinión

¡Si no fuera por aquellos compositores...!

Mateo Olaya Marín

16 de Diciembre de 2006


En más de una ocasión he tenido la oportunidad de leer alguna entrevista a Abel Moreno, donde es muy recurrente escucharle decir -leerle decir, mejor dicho- que su "vena compositora", en cuanto a marchas se refiere, nació básicamente bajo la necesidad de tener que continuar la trayectoria de anteriores directores del Soria 9 (Farfán, Gámez o Morales, entre otros) Y como quiera que en estas entrevistas, normalmente da a entender que no se inspira o refleja en sus predecesores -cosa que considero incierta, bebe de las fuentes antiguas como todo ser vivo y sobre todo de aquellos que ocuparon antes tu mismo cargo- parece como si su música hubiera dejado en los repertorios una forma casi única e histórica de concebir la marcha procesional.

Personalmente creo que es un estilo más, no le veo la misma personalidad musical que a otros. ¿O es que Pedro Morales no influye en Abel Moreno? Claro que lo hace y a los hechos me remito. En cambio, Moreno sí ha declarado, merced a preguntas de la índole de "sobre qué compositores te sientes identificado", que se identifica bastante con la forma de escribir de Emilio Cebrián (algo razonable si parangonamos "Jesús Preso" de éste con "La Madrugá" de aquel) También, anecdóticamente, hace gracia ese comentario que le leí un día, en el que aseveraba que de la escuela sevillana están los Font, pero no he aprendido mucho de ellos (1). Desde luego, no hace falta ni que lo diga. Por desgracia, no hay mucho de Font en sus partituras.

Abel Moreno por suerte acercó la marcha procesional a unos niveles populares, la aproximó al pueblo y la hizo más accesible. La amplia distribución de su prolija discografía con la Banda del Soria 9 es el símbolo de la apertura de miras de la marcha en esa interesante década de los ochenta -no decadente como algunos la califican-. Ahí está su mérito, al igual que la idea de crear una composición como "La Madrugá", bonita, efectista, agradable al oído, buena en resumidas cuentas; pero excesivamente sobrevalorada, tanto que hasta el propio autor ha pecado de ello al decir que conseguir que una composición llegue hasta el clímax final cada vez con más interés es muy difícil. Esta es una cosa que, para mí, no tiene ninguna marcha, ese interés gradual (2). Increíble que se puedan hacer estas afirmaciones por parte de alguien que ha dirigido grandes bandas de música y en su atril directoral se han depositado partituras tan excepcionales como "Soleá dame la Mano", "Amarguras", "Saeta Cordobesa" o "Virgen del Valle". ¿Carecen éstas del interés creciente del oyente y de la creación de un clímax final? No, lo hacen tanto o más, de igual e incluso mejor forma que "La Madrugá".

¡Ay, si no fuera por aquellos compositores...!

(1) MIRANDA, LUIS. ABC de Córdoba. Entrevista publicada el 15 de febrero de 2005.
(2) Ídem.

MATEO OLAYA MARÍN
Cabra (Córdoba) 2006

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