Investigación

Sebastián Valero: dos marchas procesionales para la Semana Santa Egabrense

Mateo Olaya Marín

24 de Mayo de 2006


La década de los noventa del siglo XX había empezado con el estreno de la última marcha del Maestro Rodríguez, "Cristo del Perdón", cerrándose así un ciclo importantísimo en la marcha procesional egabrense, ni más ni menos que los orígenes de este tipo de música para nuestras cofradías. A partir de ahí su estela sería pisada profusamente por Manuel Aguilar y Manuel González, y de una forma más puntual por músicos como Juan Antonio Barros Jódar o Sebastián Valero.

Sebastián Valero Jiménez fue un prestigioso director y compositor de banda de música, miembro del Cuerpo Nacional de Directores Civiles. Nació en la localidad jiennense de Huelma un 25 de diciembre 1926 y falleció en Aguilar de la Frontera no hace mucho, en octubre del 2002. Su trayectoria como músico, fulgurante e intensa, le llevó a cursar la carrera de trombón y a ser también profesor de armonía en el Conservatorio Superior de Córdoba. Pero esta labor en el magisterio musical no se limitó únicamente al centro cordobés, sino también a la dirección de las bandas municipales de Huelma, Belmez de la Moraleda, Moriles y especialmente Aguilar de la Frontera, al frente de la cual estuvo durante varias décadas, afincándose en esta localidad vecina y llegando a ser uno de sus ciudadanos más ilustres, como así lo significa su nombramiento como hijo adoptivo de la ciudad.

La Banda Municipal de Aguilar de la Frontera, que hoy lleva su nombre, está indisolublemente unida a Sebastián Valero. Su historia no puede entenderse sin la figura y el perfil de este mayestático músico y compositor donde confluyen dos aspectos que se contrarrestan irremediablemente. Por un lado, su obra refleja una total maestría de la creación musical, así como un dominio elevado de la instrumentación para banda. Por el otro, el contexto espacial, donde pasó buena parte de su vida, le impidió una mayor proyección para así poder ser más reconocido a nivel nacional, lo que no quiere decir que no tuviese méritos para serlo.

Centrándonos en las marchas procesionales, el listado de éstas es numerosísimo, jalonado por grandes títulos dedicados a Aguilar de la Frontera y su Semana Santa, sin olvidar algunas marchas a cofradías malagueñas escritas en la época en la que su banda municipal participaba musicalmente en dicha Semana Santa, y un pequeño regalo que poco antes de morir ofrendó a la Cofradía del Carmen del Santo Ángel de Sevilla, que lleva por nombre "Flor del Carmelo". Marchas como "Sentimiento", "Resurrección Gloriosa", "Sacramento", "María Soledad" o "Santa María de la Salud" son la mejor prueba de que Sebastián Valero es uno de los compositores más importantes de este género en la segunda mitad del siglo XX.

Nuestra Semana Santa tiene el orgullo de tener en su acervo artístico dos marchas procesionales compuestas por él: "Virgen de los Dolores" y "Virgen de la Alegría". Como apuntábamos al principio, son obras realizadas en la década de los noventa, estando dedicadas a dos imágenes religiosas que presentan evidentes diferencias en sus expresiones, por lo que las dos marchas son claramente de cariz contrario.

"Virgen de los Dolores" fue compuesta en la Cuaresma de 1993 y dedicada a la homónima cofradía del Viernes Santo. La existencia de esta marcha deriva de la gran relación que tenía el Maestro Sebastián Valero con la hermandad, ya que dirigía en esa época la Banda Municipal de Moriles, formación que acompañaba al palio de la Virgen de los Dolores. Destaca por su solemnidad y estilo melódico, donde el comienzo está concebido a modo de pequeño grupo de viento metal entonando una llamada de aire garboso. No muy tarde aparece el viento madera para empastar con su inigualable dulzura la traza melódica de la marcha, que sirve como directriz en el tema principal sobre la tonalidad madre de do menor. Un desarrollo, y vuelta al tema principal, da paso al trío final de la marcha, en el que se modula a modo mayor para imprimir un halo de luminosidad y esperanza.

Sebastián Valero firma "Virgen de la Alegría" en octubre de 1997, tras un encargo del por entonces hermano mayor de la Cofradía de la Vera Cruz, corporación que venera a la Imagen a la que está dedicada la marcha, la Virgen de los Remedios. Fue una de las diversas marchas que escribieron para la hermandad varios directores de banda con motivo del 475 aniversario de la fundación de la cofradía. Tanto ésta, como las demás, se estrenaron en un magnífico concierto ofrecido para conmemorar dicha efeméride en la Cuaresma de 1998. "Virgen de la Alegría" es una marcha procesional de aire triunfal, festivo y alegre. Contiene un papel importante del metal y su acento rítmico recorre toda la partitura. En el trío se modula a mi bemol mayor y éste se repite tras un pasaje de inestabilidad armónica y llamadas en fuerte del metal con movimientos de la madera.

Sebastián Valero: música en estado puro.

Publicado en La Opinión de Cabra, número especial de la Cuaresma de 2006

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