Investigación

Juan Antonio Sánchez Sellés y "Victoria y Paz"

Pedro José Torres Panchón

5 de Febrero de 2005




Apasionado de la música procesional, siempre - desde que por vez primera la escuché - me había preguntado quien sería este hombre que compusiera tan bella marcha. Pregunté por él en la Hermandad pero no hallé respuesta, busqué en libros y tampoco, ni siquiera en el más completo, como es el que escribiera Manuel Carmona, titulado "Un siglo de música procesional en Sevilla y Andalucía".

Pero un día, comentándoselo al siempre alegre y servicial Carlos de la Puerta, me dio una grata noticia, conocía a su hijo. No lo dudé: Carlos, me lo tienes que presentar, le dije . Dicho y hecho.

Una fría tarde de noviembre conocí a Salvador, quién con suma amabilidad resolvió cuantas dudas y preguntas le formulé. Así supe de aquel hombre, bueno y sencillo en su paso por la vida, de su música, de su Paz...

Juan Antonio Sánchez Sellés nace en Lorca (Murcia), el 5-6-1924 ; muere en Sevilla, el 2-6-1999. Comienza sus estudios en su localidad natal hasta que su familia se traslada a Madrid, donde realiza la carrera de Ingeniero Técnico de Obras Públicas. En la capital de España estudia piano, aunque no será en el Conservatorio, será su hermana Mª Ángeles quien ejerza de profesora. Al mismo tiempo, Juan Antonio ingresa en la Congregación de "Los Luises", que fundara el jesuita padre Ayala.

En 1951 finaliza la carrera, y al año siguiente viene a Sevilla, donde trabajará en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, sita en la Plaza de España.

En la Congregación de "Los Luises" de Sevilla, establecida en la calle Trajano, conocerá a un cofrade excepcional como fue Manuel Toro, pregonero de la Semana Santa de 1979, con quien mantendrá una gran amistad y aprenderá a amar nuestras cofradías.

Posteriormente conocerá a la que será su mujer, y cuyo nombre ya era todo un presagio, María de la Paz González Murube; se casan en 1956 y tienen 4 hijos.

Otra persona fundamental será Fernando Fernández Albarrán a quién conocerá en su trabajo en la Confederación, y que por aquel entonces ostentaba el cargo de Hermano Mayor de nuestra Hermandad. Fruto de esa amistad, surge de Juan Antonio el compromiso de dedicarle una marcha a nuestros Titulares.

La marcha, escrita en partitura de piano lógicamente, hace que se ponga en contacto con Pedro Gámez Laserna, director de la Banda del Regimiento de Soria 9, quién se encargaría de instrumentarla. Posteriormente el citado director le solicita registrar la marcha en la Sociedad General de Autores a nombre de ambos, Juan Antonio se lo autoriza y así figura registrada.

"Victoria y Paz" fue estrenada en 1958 en un concierto celebrado en Capitanía General por la Banda anteriormente citada. En 1959, la Hermandad hizo entrega a Juan Antonio de un cuadro como agradecimiento por tan brillante composición.

Afortunadamente la marcha ha sido grabada en varias ocasiones, como son la realizada por la Banda de Música de la Cruz Roja en 1988, por la Banda Municipal de Música Fernando Guerrero, de Los Palacios y Villafranca, en su CD titulado "María", año 1996, y mas recientemente la llevada a cabo por la Banda de Música de la Esperanza de Triana en el CD "Así suena Sevilla, el Domingo de Ramos".

Al margen de esta marcha procesional - única que hizo -, tiene registrada numerosas obras como divertimentos, valses, ballets, sonatas, sonatinas, preludios, pasodobles, pasacalles, canciones, villancicos, una suite española, y temas para conciertos y para la Exposición Universal del 92. Por todo ello, la Academia Europea de las Artes le concede en 1994 el diploma con medalla de Plata en Música, en homenaje a su valor artístico.

Por cierto que "Victoria y Paz", marcha de gran solemnidad y auténtico deleite para los oídos, volverá a sonar tras el paso de palio de María Santísima de la Paz, ya que la Banda de la Sociedad Filarmónica Cultural Ntra. Señora del Carmen, de Salteras, ha procedido a incluirla en su repertorio.

Juan Antonio, devoto de nuestros Titulares, tenía una doble cita cada Domingo de Ramos, eso sí, en el mismo sitio, en el Parque de María Luisa; una se producía cuando el sol de la tarde caía sobre el impresionante canasto dorado donde el Señor de la Victoria se dispone a conquistar el corazón de la ciudad; otra, de noche, donde entre luces apagadas, candelería baja y gastada, Juan Antonio busca la Paz en unas manos y una cara de Virgen, la Paz, su Paz, la que seguro, contempla hoy día en el Cielo.

Pedro José Torres Panchón

Artículo publicado en el Boletín de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Victoria y María Santísima de la Paz de Sevilla

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