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Concierto
de la Sociedad Filarmónica Ntra. Sra. del Carmen de Salteras
en la Basílica de la Macarena. 11-02-06 Programa
del concierto Aún así, se trata de piezas de enorme interés. Quisiera destacar, antes de nada, un hecho que como cofrades y aficionados a la música procesional debe enorgullecernos: que dos compositores españoles de proyección universal, de gran prestigio y de esos que aparecen el las enciclopedias, se hayan dedicado a este género musical. Y que uno de ellos, además, dedicara su obra a Sevilla en general y a la Macarena en particular, a mi, como músico, como cofrade y como hermano de la Macarena me llena de satisfacción. Abre el
concierto la música de un compositor que nació y murió
en Barcelona entre los años 1872 y 1949: Joan Lamote de Grignon
Bouquet, uno de los máximos representantes de lo que el investigador
Carl Dauhaus llamó “Modernismo Musical”, considerada
como una de las épocas musicales más esplendorosas en
Cataluña. La segunda
obra es una completa incógnita. Completa y gozosa incógnita
por lo que resulta de recuperación de una marcha completamente
olvidada. Jacinto
Guerrero Torres, que nació en Ajofrín (Toledo) en 1895
y murió en Madrid en 1951, conoció la Semana Santa de
Sevilla en los años 20 del pasado siglo de la mano de su compadre
el famoso barman Perico Chicote, que todos los Martes Santos se llegaba
a Sevilla para realizar la Estación de Penitencia de su hermandad
de la Candelaria. Con la Banda Municipal tardaría poco en comprender lo sensacionalmente bello que supone acompañar a un paso de palio con una banda de música. Captó magistralmente el alma de la marcha procesional para así tallar ese fervor mariano y esa fe en Cristo en hermosas notas y compases. Sevilla le cautivó. Y él cautivó con su música a Sevilla. Entre él y Sevilla se estableció un afecto y aprecio mutuos, de forma que las marchas procesionales de Braña nos hablan con claridad meridiana de su honda condición católica y de sus fuertes convicciones religiosas. Un estilo intimista, espiritual y romántico que traza primorosamente el catálogo de marchas que legó para las cofradías sevillanas. Decía el Maestro Braña que su particular estación de penitencia era escribir marchas de procesión y así lo asumió hasta con una periodicidad anual en ocasiones. Era la forma que él tenía de expresar su amor a Cristo y a María, de realizar su ofrenda particular a las Sagradas Imágenes. Tal fue el grado de compromiso que adquirió, que pasó a ser el compositor más prolífico tras el fallecimiento de Manuel López Farfán. Este amplio corpus musical para las cofradías sevillanas contrasta con un olvido de buena parte de su obra. La mayoría de sus marchas todavía no han sido registradas fonográficamente y las que sí lo están no suenan todo lo que debieran, salvo casos muy puntuales. Así, como todo gran compositor del género, el nombre de Braña viene asociado inmediatamente al de una marcha, una marcha que ha alcanzado el calado popular y que hoy día se erige en una de las más interpretadas por Andalucía. Una marcha que sostiene una dimensión mayor que su autor, como ocurre en otros casos más: todo el mundo reconoce la marcha, pero no todos hacen lo propio con su autor. Estamos hablando obviamente de Coronación de la Macarena, espectacular página musical escrita en el año de la Coronación Canónica de la Esperanza Macarena y que según su autor obedece a pequeña forma, lo que no es obstáculo para que en ese reducido formato la marcha atesore una riqueza espiritual y religiosa de grandes proporciones. Coronación de la Macarena pertenece al asombroso elenco de marchas que la cofradía tiene el orgullo de exponer cada “madrugá”. Braña se suma así a la nómina de grandes compositores que dedicaron su creatividad a la Esperanza Macarena. Ella, como nadie, ha sabido y sabe dirigir el papel pautado del compositor para, a través de su divina intercesión, cristalizar nombres como éste. Coronación de la Macarena es una imagen fiel del palio de la Esperanza Macarena llevado a la partitura. Pero por suerte no fue la única. Años más tarde escribiría también para Ella Esperanza Nuestra, de un cariz opuesto a su predecesora pero de una belleza que emana caudalosamente a través de un denominador común en la obra cofradiera de Braña: la dulzura. En Esperanza Nuestra el paso de palio es también motivo de inspiración y el tema que aparece al principio se va desarrollando con una suavidad envolvente. Una marcha prácticamente desconocida y que la Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras rescata hoy en este concierto para nuestro deleite. Dado que en esta Basílica se custodia el palio modélico por excelencia, conviene subrayar esa estrecha correlación entre el discurso musical de la marcha procesional de Braña y lo que para él suponía el paso de palio: “melodía, glosa, ornamentación, contrapunto, fondo armónico”. Todo ello lo podremos percibir en sumo grado con la interpretación de Esperanza Nuestra, pero también con la de Virgen de la Presentación, otra gran recuperación histórica que acomete la Banda del Carmen. Virgen de la Presentación fue compuesta en el año 1961 y dedicada a la homónima imagen de la Cofradía del Calvario. Igualmente su difusión hasta hoy ha sido ínfima, aunque esperemos que este concierto suponga un antes y un después en la percepción popular de esta hermosa marcha que para nada merece estar en el ostracismo. Gracias a la persona de D. Enrique García Muñoz, exdirector de la Banda de la Cruz Roja y que gentilmente ha aportado las partituras para su interpretación, se hará realidad este hito en la comprensión y acercamiento al patrimonio musical firmado por Braña. Y si de homenajes va la cosa, terminaremos esta parte del concierto con una obra que su autor, Braña, concibió como auténtico y sincero homenaje a la Semana Santa de Sevilla. Se trata de Cofradías Sevillanas, escrita en la última etapa de su vida, cuando se encontraba retirado en su Asturias natal y sentía nostalgia de Sevilla y su Semana Santa. Tal era aquella desazón que a modo de evocación decide construir este sentido tributo a la música procesional sevillana. Cofradías Sevillanas es, si se me permite la expresión, una rapsodia de la marcha procesional, puesto que la obra es una concatenación de diferentes fragmentos de marchas muy populares, que se van engarzando sutilmente, no sin buenas dosis de pericia. Tras una introducción original del autor, se expone el motivo fundamental de Amarguras, al que le seguirá la melodía característica de Virgen del Valle, el sonido inconfundible de Ione, nuevamente la omnipresente Amarguras que precederá a un dulce motivo de Virgen del Valle; desembocando decididamente en el trío de La Estrella Sublime y de Jesús de las Penas; para continuar con unos compases de Coronación de la Macarena que nos revelarán el final contundente de, cómo no, Amarguras. Sin más preámbulo, les dejo con la música del Maestro Braña interpretada por la Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras y la batuta de José Manuel Toscano. A continuación interpretarán: Virgen de la Presentación, Esperanza Nuestra y Cofradías Sevillanas. Muchas gracias. Presentación
de José Manuel Castroviejo López Aquí y ahora vamos a descubrir para muchos una faceta bastante alejada del estereotipo que se ha creado en torno a su figura. Como músico y militar que era, estuvo destinado en distintos lugares de la geografía nacional, aunque afortunadamente, tanto para él como para nosotros, dos de esos destinos fueron en su Sevilla natal, concretamente, en el Regimiento de Infantería Granada nº 34 (a finales del S. XIX y comienzos del S. XX) y en el Regimiento de Infantería Soria nº 9 (1919-1929), donde finalizó su carrera. De esos
dos períodos vamos a poder escuchar en breves momentos varios
ejemplos. Esperanza estaba en un principio dedicada a la Macarena, pero la dedicatoria anotada en la partitura original aparece tachada, sin que hayamos podido averiguar el motivo de tal decisión. Sin embargo, en 1904 vuelve a inspirarse en la Esperanza Macarena y compone Spes Nostra, esta vez sí dedicada expresamente a la Virgen. Es más, en la portada de la partitura puede leerse el siguiente lema: Regalo la propiedad de esta marcha a la Santísima Virgen. Quién sabe si este último gesto lo hizo en desagravio por no haberle dedicado Esperanza cinco años antes… De cualquier manera, está más que claro que Manuel López Farfán se inspiró en la Macarena para sus dos primeras marchas cofradieras y la Macarena tiene sus dos primeras marchas gracias a Manuel López Farfán. Esperanza
es una marcha realmente deliciosa, delicada y elegante. Muchos
años después, en 1928, Manuel López Farfán
compone ¡El Calvario de un artista!, que supone un compendio
de las marchas que creó durante su estancia en el Regimiento
de Soria nº 9. -Trío
de Pasan los campanilleros. Muchas
gracias.
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