BANDAS
DE MÚSICA
¿Todo
sigue igual?
Esta es una pregunta que podríamos responder con una
contundente negativa. Por suerte para la música y para
el cofrade cordobés, quizá minoritario, que disfruta
con las buenas marchas procesionales, en esta Semana Santa 2005
hemos asistido a un aumento de la calidad en cuanto a marchas
interpretadas se refiere, si bien tenemos hermandades cuyos
repertorios han ido decreciendo en calidad de una forma alarmante,
hasta llegar a lo que son hoy en día.
También nos hemos sorprendido con alegres palios “de
bulla” que nos hacían pellizcarnos con marchas
como “Amarguras” a la Virgen de la Paz, donde por
cierto “Paloma de Capuchinos” está cercana
al olvido; ver a la Esperanza atravesar Juan Rufo con “La
Madrugá” y “Jesús de las Penas”,
y además estrenando Banda, que dará mucho que
hablar y que está haciendo una impresionante labor de
recuperación del patrimonio musical cordobés,
o disfrutar de la Virgen del Buen Fin lamer los balcones de
la calle Deanes con “Soleá, dame la mano”,
o con palios de corte más fúnebre (quizá
entrecomillado) en los que sonaba la omnipresente “Caridad
del Guadalquivir”; que lo mismo sirve para un roto que
para un descosido, tocada a la entrada de la Virgen de la Amargura,
de la que se echa de menos su etapa con “Ione” o
“Mektub”, etc. o alguna que otra vez en la Caridad
del Buen Suceso, donde también se interpretaba “A
ti, Manué” en la Plaza de Capuchinos.
Quizá lo que evidenciamos sea una vuelta al clasicismo
y un mayor cuidado del repertorio musical e, igualmente importante,
del lugar donde se tocan las marchas. Es digno de elogio el
esfuerzo de la Hermandad de la Sentencia, dando a conocer en
Córdoba el Lunes Santo marchas como “La Pobre Carmen”,
que precedió a “Virgen del Valle”, gran momento
cofrade en la calle Deanes; o del Rosario Coronada, deleitándonos
con “Expirando en tu Rosario”, la “Marcha
Fúnebre” de Chopin o, cómo no, “Virgen
del Valle”.
Sorprendió también el, para mí, un hito
en la historia musical de nuestra Semana Mayor. Tras ser acompañado
musicalmente el año pasado, en su primera salida desde
el 62, el Amarrado con música de capilla, la Hermandad
decidió este año dotarlo de un acompañamiento
de Banda de Música. La banda “Tubamirum”
de Cañete de las Torres, nos descubrió una faceta
desconocida tocando marchas fúnebres, como “Jesús
de las Penas”, “Ione”, “La mort d’Ase”,
“Jesús Preso” o “Mater Mea”,
y haciéndolo con mucha calidad. En la misma Hermandad
del Huerto, la Candelaria salía con “Macarena”
de Cebrián, cruzaba las Tendillas con “Sevilla
Cofradiera” y entraba en el Compás de su iglesia
con “Jesús de las Penas”.
Son destacables también, siguiendo en el plano de marchas
fúnebres, la Hermandad de las Angustias, acompañada
de “Calíope”, de Fernán Núñez,
con un esmerado repertorio, y del que pudimos disfrutar en Carrera
Oficial con “Soleá, dame la mano” y “Saeta
Cordobesa”, o en la Plaza de San Agustín con su
“Virgen de las Angustias”, de Báez y “Amarguras”;
y la Reina de los Ángeles, de la Hermandad del Císter,
que destacó y grabó en nuestras mentes su paso
por las Tendillas a los sones de “Nuestro Padre Jesús
de la Sangre”, de Casto Contreras, marcha desconocida,
a pesar de ser cordobesa. Este palio nos hizo vibrar con marchas
como “Ángeles del Císter”, “Mektub”,
“La Sagrada Lanzada” o “Jesús Preso”,
que pusieron la nota elegante del Martes Santo cordobés.
La Virgen de los Dolores, “Señora de Córdoba”,
tras las críticas recibidas estos últimos años
por su descuidado repertorio, este año decidió
dar el golpe de efecto y sorprender con marchas como “Ecce-Homo”
en la Plaza de Capuchinos, o “Virgen de los Dolores”
en Carrera Oficial, al igual que a la entrada, donde precedió
a “Amarguras”.
Y cambiando de estilo, en los palios de carácter más
alegre nos encontramos con tres tendencias bien diferenciadas:
los alegres de marchas elegantes, que nos muestran cómo
un repertorio alegre no tiene por qué ser chabacano;
los repertorios “normales”, consistentes en marchas
de Abel Moreno o en las clásicas “Pasan los Campanilleros”
o “La Estrella Sublime”; y los que se salen de toda
clasificación, acompañados musicalmente por la
banda Cristo del Amor, que no se sabe bien si juega a ser Banda
de Música o Agrupación Musical, como apreciamos
en su último disco. La primera clasificación está
representada fielmente por la Hermandad de la Merced acompañada
por la magnífica banda de La Puebla del Río, y
que es una hermandad de barrio donde se precie con un cuidadísimo
repertorio en el que alterna marchas alegres, no por ello de
baja calidad, con marchas como “Saeta Cordobesa”
o “La Madrugá”; o la Virgen de la Alegría,
que abandonó el clásico de “Amarguras”
en Santa Marina para sustituirla por su marcha “Virgen
de la Alegría”, de Manuel Alba, o por las alegres
“Candelaria”, “A ti, Manué” o
“Madre Hiniesta”.
La segunda clase es la que más abunda en nuestra Semana
Santa: la Virgen del Amor, con “Encarnación Coronada”
en la calle Torrijos; la Piedad, con “Pasan los “Campanilleros”,
o su marcha de Gámez Laserna “Nuestra Señora
de la Piedad” a la salida de María Auxiliadora;
la Virgen de la Palma, su salida con “Coronación
de la Macarena” y “Rosario de Montesión”,
o “Pasan los Campanilleros” en el Císter,
o el Dulce Nombre tras su apresurada vuelta al templo, con “Virgen
de los Reyes” y “Virgen de la Paz”; o la Paz
dándose un baño de masas en Colón con sus
marchas “de bulla”. La tercera merece una clasificación
especial, y son los palios acompañados musicalmente,
como ya se menciona antes, por la Banda Cristo del Amor, que
ha tomado el camino equivocado, prefiriendo tener un repertorio
lleno de adaptaciones de cornetas y de agrupación a tener
marchas cordobesas muy escondidas y poco interpretadas como
las de Pedro Gámez o Enrique Báez, y que iban
con su titular, la Virgen de la Encarnación, subiendo
la calle la Feria con “Esperanza Cordobesa” y la
emoción desbordada de los cordobeses que allí
se agolpaban; acompañando a la Trinidad, con “Oh
Bendita Estrella” en la calle Judería y “Reina
de la Trinidad” a su salida; o con María Santísima
del Rocío y Lágrimas, saliendo con “Rocío”,
terminando con la Soledad de San Cayetano, igualmente con esta
Banda, que cruzó las Tendillas con “Cristo del
Desamparo y Abandono” y salió de la plaza con “Aniversario
Macareno”, sin saber si se trataba de un palio fúnebre
o de bulla.
En general, los repertorios musicales de la Semana Santa cordobesa
están experimentando en los últimos años
una positiva evolución, dando a conocer marchas que,
incluso siendo cordobesas, ni se sabía que existían,
o dándonos la grata sorpresa de “La Pobre Carmen”,
“El Héroe Muerto” o “La Música
de Silencio”.
Que así siga siendo.
Javier
Bazán Benítez
Córdoba