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JOSÉ
ANTONIO LÓPEZ CAMACHO
Director de la Banda de Música Julián
Cerdán (Sanlúcar de Barrameda)

La
Banda Julián Cerdán será la que acompañe (D.m)
el próximo Sábado de Pasión a Nuestra Señora
del Rosario Doloroso en su estación de penitencia. Su director,
D. José Antonio López, nos ha concedido gustosamente unas
palabras antes comenzar uno de los ensayos de la banda.
José
Manuel Castroviejo. Coméntenos qué representa la música
en su vida.
José
Antonio López Camacho.
La música
en general, y de banda en particular, es mi vida. Vivo con, por y para
la música. Nací en una familia de músicos, pues mi
padre era clarinete principal en la antigua Banda Municipal (y sigue siéndolo
en la actual Julián Cerdán), mi tío también
tocaba en dicha banda... Por tanto siempre he estado ligado a la música.
Posteriormente hice la carrera de música y me dedico profesionalmente
a ella.
J.
M. C. ¿Qué representa para usted estar al frente de una
formación histórica como Julián Cerdán?
J. A. L. Ante todo mucha responsabilidad. Tomé las riendas
en 1990 con 24 años (por ello me convertí en el director
más joven que ha tenido la banda).
A simple vista no eres muy consciente de la entidad que llevas, pero te
paras a pensarlo y es una gran responsabilidad, porque aparte de ser una
formación histórica y muy importante en la ciudad, vinculada
a su cultura y tradiciones, es muy querida por sus habitantes. Por lo
tanto, mi labor no pasa desapercibida, y eso se ve día a día
en la calle.
Quizá tuve la “mala suerte” de entrar como director
en una época muy difícil, con la banda muy desequilibrada
en cuento a cantidad de músicos (muchos de los cuales eran muy
mayores), sin cantera, con un instrumental en mal estado –heredado
de la Banda Municipal- y un archivo antiguo y valioso, pero poco actualizado.
En estos 15 años ha costado trabajo cambiar la filosofía
de la banda, rejuvenecerla, abrir una escuela de música (al ser
una banda amateur debe surtirse de la cantera)…
Con todo, he tenido la suerte de contar siempre con mucho apoyo de mis
músicos.
J.
M. C. Aunque no por parte de las instituciones…
J. A. L. La crisis que tuvimos en 2003 en cuanto a las relaciones
banda-ayuntamiento ha marcado un antes y un después. Ahora los
políticos nos toman más en serio, porque las 14.000 firmas
de apoyo que se recogieron en menos de cuatro meses y quedaron registradas
en el Registro General del Ayuntamiento no cayeron en saco roto.
El futuro de la banda es esperanzador. En breve se nos va a ceder definitivamente
una parcela de 2.500 metros, con lo cual podremos contar con un auditorio,
como las bandas de Valencia, y una buena escuela de música y danza
que espero poder convertir en comarcal. También me gustaría
incluir la cuerda, para poder contar con una banda sinfónica.
J.
M. C: ¿Cuál es actualmente la seña de identidad que
caracteriza a la banda?
J. A. L. Creo que hemos conseguido algo importante y muy complicado
en el mundo de la música y del arte como es forjar una personalidad
propia.
Pienso que “Julián Cerdán” tiene un sello a
la hora de tocar –no digo con ello que la banda toque bien o mal-,
eliminando música que creemos poco conveniente, en todos los géneros:
zarzuelas, pasodobles, marchas… recuperando cosas antiguas e incluyendo
obras nuevas de calidad.
J.
M. C. ¿Y cómo responde el músico ante esa apertura
de mente?
J. A. L. Ha costado trabajo, porque lo fácil es tocar
lo que toca todo el mundo.
Cuando un director dice “este no es el camino”, es posible
que los músicos no reaccionen bien ante esa visión contracorriente,
pero afortunadamente la banda siempre me ha apoyado, y el tiempo me ha
demostrado que tenía razón. De hecho son cada vez más
las bandas concienciadas.
Hay bandas que apuestan mayoritariamente por música americana (bandas
sonoras…). Nosotros tenemos un material magnífico como la
zarzuela, los pasodobles –de los cuales hay varios tipos: valenciano,
andaluz, torero…- etc. Eso no implica que podamos hacer un monográfico
de música de cine, por ejemplo. Hay que cuidar todos los géneros.
J.
M. C. El momento actual de la música, de banda en general y de
Semana Santa en particular.
J. A. L. Estamos en un buen momento. Concretamente en Andalucía
estamos avanzando mucho, cada vez hay más bandas, conservatorios…
Cuando yo estudiaba, no había más remedio que ir a Sevilla.
Ahora tenemos conservatorios en Jerez, Sanlúcar, El Puerto…
cuatro superiores en Andalucía, numerosas escuelas de música…
Queda no obstante muchísimo, y Cádiz está aún
a la cola –pocas bandas tienen trompas, oboes, fagot o corno inglés,
no hay bandas sinfónicas…-, pero vamos mejorando y ahora
mismo Andalucía es la segunda potencia nacional en cuanto a cantidad
de bandas de música por detrás de Valencia.
J.
M. C. ¿Cómo viven José Antonio López y su
banda la Semana Santa?
J. A. L. Pues José Antonio López siempre ha vivido
la Semana Santa detrás de un paso. Pienso que es un lugar privilegiado.
Y en cuanto para la banda, es un aliciente muy fuerte. De hecho, gran
parte de la cantera procede de la afición por tocar en Semana Santa,
aunque el gusto por otros géneros una vez dentro se diversifica
y aumenta.
En Semana Santa hay momentos muy agradables, muy emotivos, pero también
cansa mucho. Son muchas horas y actuaciones en pocos días.
J.
M. C. En Sevilla llama mucho la atención el cuidado repertorio
del que hace gala la banda, que incluso cuenta con un repertorio específico
para hermandades de gloria y procesiones eucarísticas.
J. A. L. Ciertamente siempre he tenido en cuenta que hay que
cuidar el repertorio. La Semana Santa andaluza cuenta con un gran patrimonio
y hay que explotarlo, no dejarlo en los archivos. Es absurdo –a
veces nos vemos obligados a hacerlo- tocar cosas que no tienen calidad
musical ninguna.
No tiene por qué tocarse cualquier marcha que alguien dedique a
una hermandad, lo mismo que una hermandad no cambia un palio del S. XIX
porque alguien regale uno nuevo. El desconocimiento de muchas hermandades
obliga a que muchas marchas de poca calidad se interpreten. Es una asignatura
pendiente.
Lo del repertorio de gloria se lo debo a mi padre. Él recuerda
que una vez acabada la Semana Santa se guardaba el repertorio y se sacaba
el de gloria y música eucarística. No tiene sentido tocar
marchas de Semana Santa en un Corpus, lo mismo que no se tocan villancicos
en Semana Santa.
Normalmente hay hermandades que lo tienen en cuenta y nos piden que interpretemos
las marchas apropiadas.
J.
M. C. ¿Qué supuso para la banda entrar en la Semana Santa
de Sevilla y qué supone un nuevo contrato en ella, de la mano de
la Hermandad de El Cautivo?
J. A. L. Se cumplió el sueño de todo músico
que siente la Semana Santa. Se lo debemos a unos amigos nuestros de la
Hermandad de Los Javieres que veranean aquí en Sanlúcar
y que llevaban tiempo pendientes de la banda. Cuando tuvieron la oportunidad,
la propusieron a la hermandad y ésta aceptó, lo cual nos
abrió las puertas a Sevilla y Andalucía, con la gran repercusión
que eso conlleva. Esto supuso un antes y un después, aunque se
cuenta que en torno a los años 40 la banda de Sanlúcar actuó
el Domingo de Ramos en Sevilla (quizás en La Hiniesta o en La Paz).
Llevamos siete años ya en Los Javieres, hemos estado tres en El
Cristo de Burgos, y entrar un día como el Sábado de Pasión
–primera vez en la historia que la banda actúa en una procesión
tal día- supone un interés muy especial. Acompañar
a la hermandad de El Cautivo en la antesala de la Semana Santa es algo
magnífico.
Agradecemos a su junta de gobierno la confianza que ha depositado en nosotros,
y creemos que no les vamos a defraudar.
Llegados a este punto, la banda se dispone a ensayar. Sobre los atriles,
“María Santísima del Subterráneo” de
Pedro Gámez Laserna. Todo un buen síntoma.
José
Manuel Castroviejo López
Publicado en el boletín de la Hermandad del Cautivo de San Pablo,
febrero 2006
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