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FRANCISCO
JAVIER GUTIÉRREZ JUAN
Director de la Banda Sinfónica Municipal
de Sevilla

Patrimonio
Musical. Francisco Javier, resúmanos cómo ha sido su trayectoria
musical, antes y durante su estancia en la Banda Municipal de Sevilla.
Francisco
Javier Gutiérrez.
A
la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla llegué bastante
pronto. Concretamente las primeras oposiciones que aprobé en ella
fueron a finales de 1988 y tomé posesión del cargo en febrero
de 1989.
Antes estuve a nivel aficionado en la banda de mi pueblo, que llevaba
por nombre Agrupación Cultural de Música de Guillena. Éste
es uno de los recuerdos más importantes de mi vida artística.
Con esta banda actué en numerosos desfiles procesionales, realicé
conciertos, etc. Era precioso para un niño reunirse por las noches
para hacer música con hombres de distintas profesiones que acudían
allí tras una larga jornada de trabajo para hacer aquello que más
les gustaba.
Después formé parte de la Banda de Música Soria 9,
fui cabo, ¡toma ya! Más tarde pasé a ser oboe solista
de la Banda Municipal de Huelva (1988) y en seis meses aprobé las
oposiciones también en la de Sevilla.
Al mismo tiempo, desde finales de los ochenta hasta finales del 2000 fui
director del Aula de Música de Guillena donde creamos el Coro de
Voces Blancas “Villa de Guillena” y la Orquesta Municipal
de Guillena, posiblemente la primera orquesta creada en un pueblo de la
provincia de Sevilla. De este periodo recuerdo como emocionantes las primeras
ocasiones que dirigí en televisión o que grabé como
director en algún que otro disco. Algunos de aquellos niños
son hoy grandes profesionales.
Nunca
dejé de estudiar y seguí terminando carreras cuyos conocimientos
hoy me sirven de apoyo para intentar hacer mi trabajo lo mejor posible.
Como
compositor he tenido la oportunidad de estudiar en los Conservatorios
de Sevilla y Madrid con genios como Manuel Castillo (Catedrático
en Sevilla y dos veces premio nacional de música entre otros),
Román Alís (Catedrático en Madrid y ganador de numerosos
premios), Antón García Abril (Catedrático en Madrid
y ganador de numerosos premios), etc.
Como oboísta, entre mis profesores por orden cronológico,
citaré a José Olmo (Suboficial Músico y guillenero),
Miguel Quirós (concertista y Catedrático de los Conservatorios
de Sevilla, Madrid y Granada), Carlos Baena (Catedrático en Sevilla,
miembro de la Orquesta Bética, etc), Lotear Koch (Solista de la
Orquesta Filarmónica de Berlín), Thomas Indermühle
(Concertista y Catedrático en varios conservatorios holandeses)
etc.
Como pianista recuerdo siempre con cariño a Carlos Calamita.
En
el terreno profesional como oboísta, además de pertenecer
a las bandas que antes te mencioné también he formado parte
de numerosas orquestas, especialmente de la Orquesta Bética Filarmónica.
He tenido la suerte de poder realizarme como concertista con pequeñas
giras de conciertos, como el Concierto para oboe y orquesta de Mozart
y otros muy populares como el de B. Marcello. He sido acompañado
por pianistas importantes y orquestas como la Orquesta Bética.
También he tenido la suerte de actuar como solista con compañías
como la Comedia Nacional de Francia y de grabar numerosos discos y programas
de televisión con artistas de distintos géneros que van
desde Montserrat Caballé pasando por Isabel Pantoja hasta los Romeros
de la Puebla.
Como director de orquesta he tenido la suerte de dirigir a la Real Orquesta
Sinfónica de Sevilla, la Orquesta Bética Filarmónica
de Sevilla, la Orquesta Manuel Castillo, Orquesta del Real Conservatorio
Superior de Música de Madrid, grupo de cámara de la Orquesta
de la RTVE, etc. También he dirigido coros como el Coro Manuel
de Falla de Sevilla, el Coro Lírico de Huelva y hasta el Coro de
Julio Pardo.
Nunca pensé que podría vivir como director de orquesta en
Sevilla porque las posibilidades de Sevilla en este sentido son muy reducidas.
Como te dije, aprobé las primeras oposiciones a finales de 1988
y tomé posesión del cargo en febrero de 1989. En 1992, impulsado
por Manuel Castillo, decidí comenzar los estudios de dirección
de orquesta en Madrid, y ahí comenzaron las carambolas. Pensaba
dejar mi puesto en la Municipal cuando me citó en su despacho Doña
Enriqueta Vila, Delegada de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla en aquellos
momentos. Fue una grata sorpresa. Enriqueta me enseñó la
carta que Manuel Castillo le había mandado y las cartas recibidas
por algunos catedráticos del conservatorio de Madrid. En ellas
decían que era una pena que no me ayudasen para poder estudiar
en Madrid, porque a juicio de estos genios y mejores personas yo debía
seguir mi carrera. Enriqueta me informó que había hablado
con el alcalde, el señor Rojas-Marcos, y que habían decidido
ayudarme. Me preguntó: “¿qué podemos hacer
por ti?”. Yo respondí: “Denme permiso un día
a la semana para ir a Madrid y así no perder mi puesto”.
Enriqueta me preguntó si era posible realizar una carrera de esta
manera y yo le dije que era mi única posibilidad. La verdad fue
que en algunas ocasiones me dieron más de un día de permiso
en la semana. Desde aquí reitero mi más profundo agradecimiento
a estas personas que me ayudaron tanto.
Acabada
la carrera, nuevamente las carambolas en Sevilla: fui director de la Orquesta
Manuel Castillo y de la Orquesta Bética Filarmónica. Dentro
de la Banda había ido escalando puestos a través de distintos
procesos que fueron desde la oposición libre al concurso pasando
por concurso-oposición etc. Así fui ascendiendo de profesor
grupo B a grupo A, fui solista de oboe y también de corno inglés,
más tarde subdirector y por último director.
P.M.
¿Algunos directores de orquesta a los que haya admirado?.
F.J.G. Como
director de orquesta, siento admiración por Enrique García
Asensio (Director Asistente de Bernstein y de Celebidache, ganador de
numerosos premios internacionales, Catedrático del Real Conservatorio
Superior de Música de Madrid, director de la Orquesta de RTVE,
director de la Banda Sinfónica de Madrid, etc.), José Luís
López Cobos (director de fama internacional fue durante mucho tiempo
director de la Ópera de Berlín que ha dirigido orquestas
de todo el mundo), Arturo Tamayo (director especialista en música
contemporánea, ha dirigido orquestas de todo el mundo), Pedro Pirfano
(Director de la Banda de la Policía Nacional y más tarde
director de importantes orquestas y coros españoles), Francisco
García Nieto (Catedrático del Real Conservatorio Superior
de Música de Madrid y director invitado en numerosas orquestas
europeas y americanas)
P.M.
¿Y alguna anécdota con respecto a su experiencia como director
de orquesta?
F.J.G. La
anécdota más importante como director me pasó el
día que nació mi segundo hijo, María. Nació
el día del ensayo general antes del estreno de la representación
de la ópera de Falla El Retablo de Maese Pedro. Mi niña
escogió ese día y fue terrible. Tuve que suspender ese ensayo
con lo que eso suponía, era un gran montaje con personal de media
España. El parto fue muy bien y decidí no suspender el estreno.
Tras una noche sin dormir al día siguiente hicimos el ensayo y
el estreno mereció la pena, la suerte nos acompañó
y las críticas fueron magníficas. María venía
con un pan debajo del brazo, se corrió la voz de que le pondría
a mi hija el nombre del personaje femenino de la ópera, Melisendra.
Por suerte para mi hija estoy loco pero no tanto.
P.
M. El hecho de dirigir una banda histórica e importantísima
como la Municipal de Sevilla, ¿qué le supone?
F. J. G. Muchas
veces me han preguntado si no es una especial responsabilidad dirigir
este o aquel evento o esta o aquella orquesta. Mi pregunta siempre ha
sido la misma: la responsabilidad para mí siempre es la misma,
porque todos los músicos merecen el mismo respeto y todos lo públicos
han de ser atendidos con la misma profesionalidad, interpretes lo que
interpretes.
Entre
mis antecesores ha habido músicos irrepetibles para la historia
de Sevilla. Creo, por ejemplo, que es imposible llegar a la inspiración
artística de Font Fernández o conectar con Sevilla como
lo hizo Don Pedro Braña.
P.
M. El momento actual. Metas.
F. J. G. En
cuanto al momento actual que vive la banda pienso que al menos es ilusionante.
Estamos empeñados en trabajar para Sevilla oyendo lo que nos decís.
Te aseguro que lo hacemos con agrado.
Yo intento en estos momentos realizar con mis compañeros un camino
distinto porque el momento y las necesidades son distintos. En estos momentos
Sevilla disfruta de varias orquestas como la ROSS, la OBFS, la Barroca,
etc. La Banda de Sevilla tiene por tanto que completar este panorama artístico-cultural.
Nuestra labor en estos momentos es dar a conocer un género bastante
desconocido en Sevilla. Ese género es la música sinfónica
original para vientos. En estos dos años hemos estrenado numerosas
obras sinfónicas originales para banda entre las que destacamos
las sinfonías y suites de autores como Alfred Reed, Carlos Suriñach,
Serge Lancen, Joaquín Rodrigo, Ferrer Ferrán, etc. También
hemos tenido como directores y solistas invitados a importantes artistas
españoles y extranjeros.
Me sorprende el desconocimiento en general por parte de público
e incluso muchos músicos (por supuesto no todos) del tratamiento
que de la música para vientos hacen autores como Strauss, Stravinsky,
Rodrigo, etc. Son ellos los que en sus partituras escriben sinfonía,
suite, o lo que sea para orquesta de instrumentos de viento. En la banda
de todos los sevillanos no hemos inventado nada en este aspecto, sólo
estamos dando a conocer lo que se desconocía.
La
otra gran labor como sevillano que me gustaría realizar es la de
colaborar en el intento de desagraviar la memoria de nuestros maltratados
antecesores. Son muchas las obras de buenos músicos que viven el
desprecio del olvido y que en otros casos no han sido tratadas con respeto.
Nosotros intentamos rescatar estas obras olvidadas e interpretarlas con
todos los medios que necesiten para que de esta manera se pueda realizar
un justo juicio sobre ellas.
P.
M. ¿Tiene la banda un sello característico?
F. J. G. Si
la banda tiene un sello propio o no, lo tenéis que decir vosotros.
Nosotros tenemos que intentar hacer las cosas lo mejor que podamos para
serviros a todos.
P.
M. La música de banda en la coyuntura actual: ¿avanza, se
mantiene, retrocede?
F. J. G. En
Sevilla el estado de nuestras bandas creo que es el mejor de su historia.
Pero nos queda mucho por andar. Nuestras bandas no son agrupaciones paramilitares
en lo que lo bello es sólo la marcialidad que demuestran al desfilar
y el brillo de los botones de sus uniformes. Para mí, la esencia
de todas debe ser la expresión artística. En este apartado
creo que estos músicos de viento deben reivindicar el tratamiento
que se merecen. Ellos han mantenido y mantienen, sobre todo en los pueblos,
la actividad artística más importante de su entorno. Son
orquestas con la posibilidad de andar.
Compañeros directores de orquesta cuando han visitado Sevilla en
Semana Santa me han comentado su grata sorpresa al contemplar y oír
un desfile procesional. Sin ánimo de ofender, dicen que es toda
una expresión operística cargada de significado religioso.
P.
M. Cuál debe ser la labor de la banda municipal para con Sevilla
y los sevillanos. Recordemos el peso de la tradición.
F. J. G. La
esencia debe estar en no acomodarse en ninguna actitud estable sino estar
dispuestos al estudio de la realidad en la que nos encontramos. Debemos
adaptarnos continuamente al cambio constante del devenir histórico.
Nuestra función dentro de la administración nos obliga a
servir a la sociedad que nos ha creado y nos mantiene. Por tanto, debemos
influir en la sociedad en la medida de sus necesidades sin ocupar ninguna
parcela que perjudique la actividad privada.
Concretando, nuestras funciones deberían ir encaminadas a mantener
y rescatar nuestro patrimonio musical, a dar a conocer la música
para vientos, a favorecer estrenos, a apoyar el tejido cultural sevillano,
etc.
Nuestras labores no deberían por tanto dirigirse a desplazar a
las bandas no profesionales ocupando su puesto en romerías, procesiones,
corridas de toros, etc. Hacer esto es privar a estas instituciones de
su única fuente de ingreso. Eso sería destruir el tejido
musical de Sevilla, sobre todo si lo hiciéramos al mismo tiempo
todas las bandas profesionales de Sevilla (militares y civiles).
Se cuenta de manera anecdótica (de esto hace demasiado tiempo)
cómo un director de una banda de Sevilla reclamaba ante un alto
cargo militar para intentar que las bandas militares no le arrebataran
sus contratos. Argumentaba precisamente que estos músicos profesionales
ya tenían un sueldo por el Estado y que sus músicos necesitaban
estos ingresos para mantener su actividad. Como documentos el reclamante
aportaba la tarjeta del paro de sus músicos y la factura del coste
del instrumento que utilizaban. Bastante didáctico el hecho ¿verdad?
En lo que respecta a la tradición hay que decir que las grandes
ciudades del mundo como Berlín, París, Tokio, Madrid, Valencia,
Barcelona, Sevilla, etc. Disfrutan todas de grandes bandas de música.
Les son necesarias de manera clara en los actos de protocolo, necesitan
un acompañamiento acorde a la altura de las instituciones a las
que representan. En este apartado tengo que manifestar el orgullo que
los músicos de la Municipal sentimos cuando acompañamos
a Sevilla en su pregón de Semana Santa, en las procesiones del
Corpus, Santo Entierro, Virgen de los Reyes, etc.
Hay que recordar en este momento a Galindo, que fue percusionista. Cuando
me hice cargo de la Banda, Galindo, hace tiempo jubilado, vino y me dijo
que no quería morirse sin volver a tocar con la Banda Municipal
tras el Santo Entierro. Esto suponía un grave problema para mí,
puesto que Galindo era muy mayor y nosotros somos un organismo oficial
donde todo debe estar bien atado desde el punto de vista legal. Galindo
firmó un documento en compañía de su familia en el
que hacía constar que su actuación obedecía a un
acto de fe. Tocó con nosotros y fue ese día el hombre más
feliz de Sevilla. Meses después, murió.
Me siento orgulloso como persona de haber ayudado a mi amigo el sevillanísimo
Galindo a cumplir su último deseo. Éste sí que está
en el Cielo. ¡Cosas de cofrades sevillanos!
P.
M. La música de Semana Santa. ¿Por qué un desarrollo
tan característico de la marcha en Sevilla y Andalucía?
F. J. G. Bajo
mi punto de vista hay al menos dos aspectos importantes en esta cuestión.
El primero es obvio, el peso de la Semana Santa en particular y la religión
en general en la tierra de María Santísima es innegable.
Esto ha hecho que sean muchas las actividades artísticas vinculadas
a esta expresión: pintura, escultura, literatura, arquitectura,
música, etc.
El segundo aspecto es el panorama sociocultural de la España de
Posguerra.
La Guerra Civil supone en España una fractura que afecta a todos
los engranajes de nuestra sociedad.
Tras la Guerra son muchos los cerebros de primer orden y de todas las
profesiones que tienen que abandonar nuestro país. La estética
imperante impregna de paramilitarismo toda la sociedad. Recuérdense
las clases de educación física con los niños alineándose
cual compañía de reclutas. Sin embargo serán precisamente
las bandas militares y civiles el refugio de muchos grandes músicos.
Una vez en éstas, los compositores-directores (más compositores
que directores en su formación académica) tenían
que adecuar su producción a lo posible. Aquí está
la clave. Es por ello que encontramos verdadera música sinfónica
para acompañar una imagen, como El Cachorro de Gámez Laserna.
Los
problemas vendrán más tarde, precisamente cuando el panorama
artístico mejora. En tal momento estos compositores ya no tienen
que refugiarse en las bandas militares y civiles, sino que tienen otras
alternativas.
Tras haber sufrido el poco aprecio de la sociedad que no ha sabido valorar
en su justa medida su labor, los compositores de primer orden dejan en
su mayoría de componer para la Semana Santa.
Son maravillosas las excepciones de los compositores de calidad que componen
para la Semana Santa.
En esa coyuntura, y coincidiendo con la explosión de nuevos medios
de comunicación es cuando el hueco dejado por artistas de altura
es ocupado por compositores de un nivel menor.
Pero nuevamente la historia dará un cambio. La creación
de páginas como ésta y la irrupción al frente de
las bandas de nuestra Semana Santa de músicos de buen nivel está
comenzando a producir un giro muy interesante en las obras que interpretar,
manteniendo por un lado viva la producción de nuevas piezas de
calidad y recuperando obras perdidas.
P.
M. ¿Qué características definen la marcha procesional?
F. J. G. Esta
pregunta debería ser el enunciado de toda una conferencia. Por
eso permíteme, que te responda de manera abreviada. Si queréis
para la próxima conversación abordamos este tema de manera
monográfica.
A modo de resumen diremos que dentro de las marchas ha habido composiciones
fruto de una gran técnica compositiva, otras han sido el resultado
de compositores innovadores, y otras resultado nada más y nada
menos que de la inspiración.
Tendríamos que abordar una larga conversación en la que
podríamos demostrar con análisis objetivos en las manos
cómo se han instaurado algunos modelos formales que desde el punto
de vista de la técnica de composición no se mantienen en
pie.
Por ejemplo, en origen la forma de la marcha procesional es idéntica
a la utilizada por Mozart, Beethoven, o Tchaikovsky en sus marchas u obras
similiares.
Esta estructura está basada en la forma ternaria: A (exposición,
tonica) – B (trío, tono vecino) – A (reexposición,
tónica).
Nuestros grandes compositores, como los Font, Castillo, Lerate, Marín,
Pedrosa, etc, utilizan principalmente esta forma. ¿Son buenos compositores
los nombres utilizados, verdad? Sin embargo hay quienes crean un falso
axioma y dicen: “la estructura de la marcha es A (exposición,
tónica) – B (trío, subdominante)”. Pues no tienen
en algunos casos ni idea de lo que hablan, puesto que técnicamente,
pasando de Do Mayor a su subdominante Fa Mayor resulta que, si les preguntas
en qué tono están compuestas su marchas, no te pueden contestar,
a pesar de utilizar un lenguaje tonal (simplísimo por falta de
recursos técnicos).
Es que en realidad la exposición de la marcha ha funcionado como
dominante del trío, siendo por tanto el tono principal de la pieza
el del trío. Luego entonces se produce un cambio de papeles en
la estructura de la obra pasando a ser el elemento principal (la exposición)
un elemento secundario, y viceversa, el trío se convierte en elemento
principal.
Como
dije antes, para hablar de esto necesitaría mucho, mucho, mucho
más tiempo.
P.
M. ¿Es equiparable la música de Semana Santa a otros géneros
más importantes?
F. J. G. Por
supuesto que es equiparable a otros géneros conocidos.
Para orgullo de los sevillanos, y por respeto a la verdad, estoy obligado
a decir que el concierto más difundido de música “clásica”
es el de año nuevo de Viena, y que mucha de nuestra música
de Semana Santa tiene, al menos, la misma calidad que la música
que se interpreta en dicho concierto.
Para hacer una comparación objetiva hay que comparar las buenas
marchas procesionales con las obras clásicas que tienen una duración
similar y que utilizan unos recursos humanos y técnicos parecidos.
Para que nos entendamos, esto es como en los combates de boxeo que se
organizan según el sexo y peso de los contrincantes.
Con datos objetivos debemos constatar que si el famoso Bolero de Ravel
es todo un alarde en la técnica de la instrumentación, en
el que se repite un montón de veces el mismo tema musical, también
son todo un alarde de técnica e inspiración marchas como
El Cachorro o Camino del Calvario, por citar algunas.
Si la obertura de la ópera Las Bodas de Fígaro de Mozart
es un prodigio de gracia, ¿por qué no podemos decir lo mismo
de Soleá dame la mano o de Valle de Sevilla?
Lo que no podemos comparar es una sinfonía que dura 45 minutos
(púgil hombre de peso 100 kilos) con una marcha que dura 6 minutos
(púgil mujer de peso 65 kilos).
Por otra parte si Jacinto Guerrero, Manuel Castillo, Marín o Pedrosa
son buenos compositores cuando componen música clásica,
¿por qué han de ser malos cuando componen para la Semana
Santa?
He dirigido en muchas ocasiones la música que para vientos tienen
compuesta autores como Mozart, Dvorak, Kerommer, Gounod, Strauss, Beethoven,
algunos de los cuales también compusieron para bandas militares
y, ateniéndome a la realidad tengo que decir:
1. Si hubieran conocido y vivido nuestra Semana Mayor habrían compuesto
para ella, sin duda alguna. Como muestra Mozart llegó a componer
para banda de caballería. (A lo mejor doy a conocer esta música
en Sevilla si os apetece).
2. Las obras que autores como Beethoven tienen hechas para bandas son
de duraciones similares o menores a nuestras marchas y no de mayor brillantez
que algunas de ellas. Me atrevo a asegurar con datos en la mano, que hay
muchas de nuestras marchas por encima de estas obras en todos los sentidos.
3. ¿Por qué sorprendernos de esto? Autores como Stravinsky
elogiaron a Font Fernández, otros como Saint Saens elogiaron a
los compositores de Zarzuela, otros como Korsakov utilizaron nuestro folklore
en sus obras.
“¡Ahí
queó!”
P.
M. Autores relevantes y autores relegados.
F. J. G. La
lista sería interminable y seguro que me quedaría con algunos
por citar.
Por otra parte ¿quién se atreve a cerrar una lista? Pienso
que sabemos muy poco de nuestro patrimonio y que lo poco que sabemos lo
sabemos entre todos.
P.
M. ¿Por qué hoy el panorama musical cofrade es tan sumamente
paupérrimo? . Hemos pasado de la adaptación de grandes obras
clásicas (Beethoven, Chopin, Wagner) y la creación de marchas
de gran calidad (los Font, Farfán, Beigbeder, Borrego) a la pauperización
y devaluación actual. ¿Cuáles son las causas? ¿Es
posible la concienciación?
F. J. G. Algunas
de las causas ya las he explicado antes. Si acaso, me queda por citar
una última.
En esta profesión falta un código deontológico en
el que los directores y directivos de nuestras bandas se comprometiesen
en la incompatibilidad de ejercer como directores y programar únicamente
su música. Ha habido numerosos casos extremos en los que durante
años directores de importantes bandas profesionales y aficionadas
han programado solo y exclusivamente sus obras castigando al olvido la
obra de otros grandes músicos. Yo no digo que un director no pueda
interpretar sus composiciones. Bernstein lo hacía y muy bien por
cierto. Lo que digo es que no se puede olvidar las obras de otros autores
y repetir una y mil veces tus obras, aunque sean malas.
Sevilla es milagrosa, y si no imagina: mañana te nombran director
de cualquier banda. Es posible que tu preparación académica
se haya limitado a ser intérprete de triángulo en una comparsa,
eso no importa. Pasado mañana compones magníficas marchas,
das conferencias, montas una academia de baile y además no faltarán
quienes digan que los títulos no son necesarios porque lo tuyo
es pura inspiración...
Publicitemos en la Escuela Superior de Música a Berlín:
¡Ven a Sevilla y conviértete en un genio en 10 semanas! ¡Sólo
diez semanas y sin títulos podrás ejercer de genio!”
No
penséis que soy un adicto a los títulos. Son mucho los titulados
que no saben y muchos los sin título que son geniales, pero creo
que falta algo de equilibrio en nuestras comparaciones cotidianas. He
conocido a muchos guitarristas flamencos que sin ningún título
son grandísimos, aunque está claro que cuando quieren ampliar
su campo de acción tienen que recurrir a músicos formados
en nuestros conservatorios para que les ayuden a expresar correctamente
su música.
Por
otra parte quiero aclarar algunas cosas concretando en mi propia vida.
Al músico que más le debo es a mi primer profesor Don Francisco
Olmo Sosa y a su hijo Don José Olmo Caro. Pero pongamos las cosas
en su sitio. Nadie habría sabido sembrar el amor por la música
en una cantidad impresionante de músicos hoy profesionales mejor
que el maestro Olmo. Gracias por sus enseñanzas. Para mi, Olmo
es grandísimo. Él dirigía la banda de Guillena. Pero
el amor no debe cegarnos y quitarnos el raciocinio. El equilibrio al que
me refiero es el mismo que me impide comparar la labor del Maestro Olmo
con la de Enrique García Asensio (director de orquesta hoy director
de la Banda Sinfónica de Madrid). Este mismo raciocinio me impide
comparar las composiciones de Font Fernández con la de algún
que otro entrañable compositor actual sin mucha formación.
Pues bien, yo no me atrevo a mezclar estos mundos, y sin embargo sólo
hay que echar un vistazo a lo que incluso en foros como el vuestro se
escribe y veremos cómo todo el mundo no piensa igual.
Cuando me preguntan sobre algunas de las composiciones que han triunfado
en nuestra Semana Santa, respondo que tengo que estudiar más, puesto
que no entiendo cómo triunfan.
Estoy seguro de que si triunfan es porque valen y que por tanto debo ser
yo el que luche contra mi ignorancia hasta que consiga entender la clave
de ese triunfo.
Pienso
que entre todos estamos cambiando el panorama. Como bien sabes me he reunido
con muchos de ustedes para conocer vuestras inquietudes. No olvidéis
que trabajo para vosotros: sois Sevilla. Las grabaciones con interpretaciones
historicistas tal y como Marriner, Gardiner o Harnoncourt hicieran con
las piezas barrocas centroeuropeas, han devuelto todo el esplendor a obras
originales como por ejemplo las piezas de Farfán.
Todos pensaban que una marcha con ocarinas, por ejemplo, debía
ser un desmadre y sin embargo el resultado no fue ese.
En este apartado hay que destacar también la colaboración
de todos los profesores de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla.
Las grabaciones nos dan la posibilidad de difundir nuestra música
más allá de nuestras fronteras. El hecho de llevar esta
música al teatro Maestranza es bueno para su difusión y
para su valoración en el ambiente cultural sevillano.
P.
M. ¿Qué opina de la labor de las bandas no profesionales?
F. J. G. Nosotros
trabajamos también para ellas y ponemos a su disposición
nuestras investigaciones. De hecho son muchas las bandas a las que hemos
dado nuestros materiales de obras recuperadas. También hemos ayudado
a varias bandas prestándoles instrumentos e incluso en ocasiones
puntuales ofreciéndoles nuestro local de ensayo para superar un
accidente puntual. Somos un servicio público y es parte de nuestro
deber.
Pienso que son ellos los verdaderos protagonistas de esta historia. Serán
los que en la calle cambien el panorama.
Desde la Municipal sentimos verdadera admiración por su trabajo.
Es más, yo diría que sentimos verdadero afecto por todos
ellas.
P.
M. ¿Conoce la Semana Santa de otras ciudades?
F. J. G. Sí.
He tenido la suerte de tocar con bandas y grupos de capilla en Cádiz,
Granda, Huelva, Málaga, Jerez, La Línea, Estepa, en fin,
en muchísimos lugares.
P.
M. Coméntenos algunas anécdotas.
F. J. G. Ya
me han pasado algunas cosas un poco sorprendentes. Por ejemplo recuerdo
que tras la presentación del disco “Esta es la historia”
me pasó algo inesperado. En la semana que había entre Semana
Santa y Feria dirigí dos conciertos dedicados al mundo de los toros.
En estos conciertos no sólo tocamos pasodobles, sino también
música “clásica” inspirada o relacionada con
el mundo de los toros.
El que en la repetición de este programa hubiese muchas figuras
del toreo en el público era previsible, pero no así lo que
nos pasó en el primer concierto.
El concierto de presentación tuvo lugar en la Plaza del Pumarejo,
dentro de un intento por llevar cultura a zonas algo conflictivas.
Pues bien, allí se nos presento un señor con una intérprete.
La intérprete consiguió hablar conmigo y me dijo que había
alguien que tenía mucho interés en conocerme. El señor
en cuestión era nada más y nada menos que el oboe solista
de la Orquesta de la Ópera de Berlín. Pensé que vendría
a conocerme por aquello del tipismo de los toros y Sevilla. No, no, no
era eso. El hombre a través de su intérprete y después
directamente en inglés, quería conocerme para felicitarnos
por lo que con la banda habíamos realizado (se refería al
disco “Esta es la historia”) y elogiaba nuestro trabajo sobre
todo por la utilización de instrumentos en desuso hoy en día
y la inclusión de instrumentos como las ocarinas, etc. Elogiaba
el respeto de las tonalidades originales porque a su juicio todo eso dificultaba
la interpretación por la utilización de tesituras y tonalidades
endiabladas. Tantos fueron los elogios que le invité a tocar de
solista con nosotros en un próximo concierto en algún teatro,
y él respondió que actuaría con nosotros de oboe
3º en cualquier plaza de Sevilla. ¡Casi ná!
También he recibido cartas y correos electrónicos de lugares
tan distantes como el distrito de Charcas en México o incluso de
Australia. En estas comunicaciones recibíamos felicitaciones de
todo tipo.
Igualmente del disco del 75 Aniversario de la Exposición del 29
tuvimos muy buenas críticas. Han sido varios los directores de
distintas Bandas Municipales y Militares Españolas que nos han
pedido el material para interpretar esas obras. Incluso los directores
de las bandas municipales de Jaén y Mallorca nos preguntaron dónde
estaba el secreto para grabar así en directo.
A finales de 2005, dentro de los conciertos de música sinfónica
para banda realizados en el Teatro Hogar Virgen de los Reyes, tuvimos
también gratas sorpresas. Por ejemplo, en uno de los conciertos
nos visitó la Catedrática de Saxofón del Conservatorio
de Burdeos, que organizó su viaje a Sevilla para oírnos
el estreno en Sevilla del Concierto para Saxofón de Ingolf Dalh
interpretado por Miguel Romero. Tras oír la banda se nos ofreció
para tocar con nosotros, todo un honor.
En otro de estos conciertos volvimos a ser visitados por el oboe solista
de la Ópera de Berlín, en este caso acompañado del
trompa solista de la misma orquesta. Nuevamente y ante más testigos
volvió a felicitarnos.
Como sigamos así tendremos que crear una asociación cofrade-musical
en el seno de la Orquesta de la Ópera de Berlín.
Otro de nuestros seguidores es el periodista Carlos Herrera, que no se
pierde ninguno de nuestros conciertos de la Víspera del Corpus.
Dice con orgullo que es un fósforo nuestro… por supuesto,
nuestro es el placer.
Otra
anécdota tuvo lugar estrenando un pasodoble dedicado a la Duquesa
de Alba. Vimos cómo el Teatro se llenaba de medios de comunicación
y de un público muy especial: Jaime Ostos y su señora, la
Duquesa de Alba, y un montón de personajes de la aristocracia española.
Tras este concierto algunos de ellos siguen nuestras actuaciones, y fue
especialmente halagador cuando Jaime Ostos dijo que oyéndonos tocar
le entraban ganas de volver a los ruedos (hay muchos testigos de esto).
En uno de estos conciertos reté al torero Dávila Miura a
dirigir su pasodoble y el me respondió con arte que lo aceptaba
si yo estaba dispuesto a sustituirlo la semana siguiente en la Maestranza
(por supuesto decliné la invitación, no es que me den miedo
los toros, lo que pasa es que no me gusta el olor de esos bichos)
También
recuerdo varias ocasiones en las que nuestro Cardenal, Don Carlos Amigo,
se ha saltado el protocolo para hablar del trabajo que la Banda de Sevilla
está realizando. La última ocasión fue en la inauguración
de MUNARCO 2006. Es sabido por mucha gente que es un fiel seguidor de
nuestros conciertos y trabajos discográficos. Para nosotros esto
es todo un honor.
Podría contar muchas ocasiones en que profesores de orquestas y
bandas profesionales de lugares como Madrid, Jaén y Almería
vienen a oírnos. Concretamente en MUNARCO 2006 se nos presentó
una compañera de la Banda Municipal de Almería con el encargo
de que le firmáramos algunos discos de “Esta es la historia”
y “Maestros de la pasión” para llevárselos a
Almería.
Somos
conscientes de que tenemos que mejorar muchísimas cosas, pero estas
anécdotas nos ayudan a reponer energías para no cejar en
el empeño.
P.
M. ¿Qué le parece la existencia de webs como www.patrimoniomusical.com?
F. J. G. Magnífico. Pienso que algunos de vosotros sois
de los que más sabéis de música cofrade en el “mundo
mundial”.
Para nosotros sois muy importantes porque con vuestros consejos hacemos
las cosas mejor. Con vuestros halagos reponemos nuestras fuerzas, con
vuestras críticas reflexionamos e intentamos mejorar.
Muchas gracias de corazón a todos los que participáis en
estos foros. Gracias por lo que nos criticáis y gracias por lo
que os complace de nuestra actividad.
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