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LA BANDA INFANTIL DE LAS ESCUELAS DE LA MACARENA. La música acompañante de los pasos de nuestra Semana Santa siempre ha mantenido una relación contractual con las cofradías. Aunque en numerosas ocasiones la participación de determinadas bandas tras algunos pasos ha llevado a una relación más allá de la simple contratación, creando lazos de unión y amistad (como es el caso de la Banda de cornetas y tambores Nuestra Señora de la Victoria en cofradías como San Gonzalo, la Cena o la Bofetá), no es hasta el último tercio del S. XX cuando se generaliza la creación de bandas bajo el amparo de las hermandades. No obstante, a lo largo de la historia ha habido algunos antecedentes, el más conocido de los cuales es el de la Centuria Macarena. Sin embargo, hay un caso prácticamente desconocido –u olvidado- que iremos reflejando a lo largo de estas líneas. En torno a 1899 se crea, a iniciativa del director de las Escuelas de la Macarena y bajo el amparo de la Real Maestranza y la colaboración de diversas instituciones y personalidades, como el Ayuntamiento y el marqués de Gandul, el aula de música de la citada institución docente –actualmente vigente-, que dará lugar a la banda de música que tratamos en este artículo. Gracias al patrocinio de la Real Maestranza y demás colaboradores, se dotó a la escuela-banda de los instrumentos y uniformes necesarios, consistentes en pantalón y guerrera negros con cuello y bocamangas granas galonadas de blanco, y gorra de plato. La instrucción de los pequeños alumnos corría a cargo de José Osuna, destacado músico y compositor de la época y miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, aunque la sección de cornetas y tambores era instruida por el cabo del Regimiento de Infantería de Granada Miguel Martín Salmerón. Entre los cuarenta componentes de la banda (de los que nueve pertenecían a la sección de cornetas y tambores) destaca el nombre de Manuel Pérez Tejera, el popular “Maestro Tejera”, director de la banda que hoy día sigue llevando su nombre. En efecto, el propio Tejera declaró (1) que comenzó su andanza musical en dicha formación tocando el bombardino. También relataba (2) que en su primera actuación, que fue tras el paso de Nuestro Padre Jesús atado a la columna de la Hermandad de las Cigarreras (3), a la altura del Casino militar, unos extranjeros arrojaron al paso de la banda unas monedas que los pequeños músicos no recogieron, guardando así la compostura y ganándose el aplauso y simpatía de los que presenciaron tan singular detalle.
El debut de la banda fue muy seguido por la opinión pública, a tenor de los numerosos documentos periodísticos que anuncian o hacen crónica de sus primeras actuaciones. Dicho debut se produjo a finales del mes de marzo de 1901, consistiendo en varias actuaciones en las propias Escuelas de la Macarena, en el patio de la casa de la familia Piazza (4) y en el intermedio de un concierto pianístico (5) organizado por la Academia de música de la Sociedad Económica Sevillana de Amigos del País en el salón de sesiones de la cámara de comercio de la Casa lonja. El repertorio consistía en pasacalles y marchas fúnebres, dada la proximidad de la Semana Santa. Dichas marchas fúnebres eran ¡En paz descanse!, ¡Pobre Carmen!, Lamento, Dolores y Las Siete Palabras, del director, José Osuna, que se estrenó para la ocasión y que cosechó un rotundo éxito (6). Lamentablemente tales obras no se han conservado hasta la actualidad, salvo ¡Pobre Carmen!, del conocido músico militar Eduardo López Juarranz (7), que, aunque muy esporádicamente, puede ser escuchada en la actualidad. Las actuaciones en Semana Santa tenían lugar en las cofradías de la Entrada en Jerusalén, Museo, Siete Palabras, Cigarreras y Cachorro, aunque la falta de documentación nos impide saber a ciencia cierta la totalidad de años y cofradías en las que actuaron. Sí se puede afirmar, no obstante, que en todos los casos citados marchaban tras los pasos de Cristo o Misterio de las citadas hermandades, hecho común hasta la década de 1970 pero anécdótico en la actualidad. A partir de 1902, las referencias en prensa son escasísimas, aunque por las actas de las Hermandad de las Cigarreras sabemos que hasta finales de la década acompañó al paso de Nuestro Padre Jesús atado a la columna. Por los datos referidos hasta el momento, la vinculación de la Banda infantil con la Hermandad de las Cigarreras parece la misma que con el resto de hermandades. A tenor de los datos ¿puede considerarse por tanto como banda de la hermandad? Sea como fuere, el hecho de que la banda no llevase el nombre de la Hermandad o alguno de sus titulares –ya que pertenecía a una institución- no niega que la Hermandad pudiera sentir la banda como suya o que la banda pudiera sentirse parte de la Hermandad. La escasez de documentos no nos permite ahondar de momento más en los aspectos expuestos, aunque en adelante podremos comprobar algunos elementos que atestiguan la estrecha relación que mantuvieron la Banda de las Escuelas de la Macarena y la Hermandad de las Cigarreras. NOTAS 1 Boletín de las cofradías de Sevilla, Mayo 1960, pg. 10. BIBLIOGRAFÍA. - Archivo de la Hermandad de la Sagrada Columna y Azotes. José Manuel Castroviejo López. |
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