Pedro Gámez Laserna
"Saeta Cordobesa" (1949)
Una
obra magistral, riquísima desde el punto de vista musical,
cuya no inclusión en los repertorios de la mayor parte
de las bandas de música que acompañan a nuestras
hermandades pone de manifiesto la decadencia de una época
presidida por la mediocridad.
Pero
hablemos de esta genial "Saeta Cordobesa".
La
obra se inicia con un amplio recitativo encomendado a los metales
graves, al que luego se suman las demás voces en una estructura
casi barroca, de tremenda intensidad, primero en crescendo y luego
decreciendo hasta quedar sólo los bajos marcando el ritmo
conciso de negras del primer tema, desgranado de la estructura
de la introducción.
A
continuación encontramos un fuerte en mayor protagonizado
por los metales brillantes, alternando en menor con la madera
en un delicioso contraste melódico y tímbrico. Posteriormente,
se fusionan en menor metales y maderas, con una polifonía
riquísima y un dramatismo netamente barroco. La melodía
se abre casi imperceptiblemente de nuevo a modo mayor en la siguiente
sección, introduciendo el intervalo correspondiente de
tercera mayor. De nuevo un recurso característico de la
musica de principios del XVIII.
La
siguiente sección es una fanfarria con la tradicional llamada
de metales en "piano", contrarrestada por las voces
ascendentes y descendentes de la madera. De nuevo diálogo
y encuentro de diferentes voces. Al alcanzar el "forte"
se manifiesta ante nosotros el Gámez Laserna capaz de los
momentos de mayor nobleza y brillantez.
Como
en otras grandes obras clásicas, ésta concluye con
una bellísima saeta, como no podía ser menos, rica
en contrastes rítmicos y armónicos (cabe destacar
las valoraciones irregulares en la melodía o un esquema
rítmico sincopado muy original en las segundas voces).
Esta estructura, de gran hondura expresiva, se resuelve en un
"tutti" espléndido y brillantísimo. Grandioso
final para una obra excepcional. Música y emoción
en estado puro.
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