Una
muestra de patrimonio musical inédito, la marcha procesional
"Nuestra Señora de las Victorias" (*)
Emilio
José Balbuena Arriola
La Hermandad
de la Columna y Azotes tiene un importante patrimonio artístico
que podemos contemplar cada Jueves Santo en las calles de Sevilla, aunque
es poseedora de un valioso archivo documental, donde gracias a la dedicación
del historiador José Manuel López Bernal, consiliario
de esta corporación, hemos podido recuperar del olvido una pieza
musical de indudable interés. Son muchos los factores que habría
que nombrar para justificar la importancia del hallazgo archivístico,
pero quizás el más rotundo sería el que exista
la posibilidad de poder oír de nuevo sus sonidos detrás
del palio de la Virgen de la Victoria, después de más
de setenta años.
ASPECTOS
HISTÓRICOS
La composición
de Nuestra Señora de las Victorias se enmarca en una
época muy concreta de la Hermandad, exactamente el año
1918 (1), dentro del primer cuarto del siglo XX que tendrá una
serie de hechos reseñables como son el cambio de sede canónica,
el cambio de titular e incluso a partir de la década de los treinta,
el cambio de túnica nazarena (2). Todas estas variaciones junto
con episodios notables como la jura como Hermano Mayor de S.M. el Rey
D. Alfonso XIII, hacen que la vida de la Hermandad se desenvuelva en
una constante evolución. En el año 1904 con la visita
a Sevilla del monarca antes citado, la Hermandad se propone que jurase
como Hermano Mayor Efectivo. El único requisito que se expone
por parte del Gobernador Civil de Sevilla, es que el acto de la jura
se realice desde la capilla de la Fábrica de Tabacos por motivos
de seguridad. Este hecho será suficiente para que la Hermandad
decida continuar en dicha capilla y no volviera nunca más a la
capilla en propiedad que tenían en la iglesia de los Terceros
(3).
Dos años antes de que Ceferino Morales López, escribiera
la marcha procesional, la Hermandad vivió el cambio de titular
cristífero. El escultor Joaquín Bilbao es el artífice
de la imagen. Intervinieron en la ceremonia de bendición el Rvdo.
P. Juan Francisco Muñoz y Pabón, D. Miguel de Quesada,
Teniente Hermano Mayor y el general Zuleta, en nombre del Rey Alfonso
XIII; estos últimos actuaron como padrinos (4).
Todos
estos acontecimientos hay que relacionarlos con la figura de Miguel
de Quesada y Denís, nombrado Hermano Mayor Honorario en el año
1900 (5) y que en 1918 era Teniente Hermano Mayor (cargo que en realidad
era el de Hermano Mayor efectivo, ya que el Rey Alfonso XIII era el
que ostentaba el de Hermano Mayor) y Director de la Fábrica de
Tabacos. Curiosamente de las once personas que estaban domiciliadas
en la sede de la Real Fábrica de Tabacos, concretamente el ya
citado Miguel de Quesada y Denís , Luis de Alarcón y Manescau,
Celestino Fernández García, Antonio Amorós Díaz,
Antonio Amorós Domaica, Juan Ruiz Jiménez, Carmen Bravo
Núñez, Manuel Domínguez Ballina, Francisco Sedeño
Jiménez y Antonio Rodríguez López, que ocupaban
los cargos de administrador jefe, ingeniero, teniente de artillería,
interventor, comerciante, portero mayor, portera mayor, jardinero, portero
segundo y portero tercero, respectivamente (6), también algunos
formaban parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Columna
y Azotes, como son además de Quesada y Denís, Luis Alarcón
y Celestino Fernández, los consiliarios. La camarera mayor de
la Santísima Virgen de la Victoria era S.M. la Reina Dª.
Victoria Eugenia (7).
ASPECTOS
MUSICALES
El año
1918 es una fecha muy temprana dentro de la música procesional,
tan sólo veintitrés años antes se había
compuesto la primera marcha conocida con dedicatoria a una Hermandad,
se trataba de La Quinta Angustia por el iniciador de la emblemática
familia Font, D. José Font y Marimont. En el intervalo 1895-1918
podemos citar algunas piezas musicales que en muchos casos son muy poco
conocidas pero que adquieren unos matices melódicos de gran belleza
dignos de ser difundidos con mayor frecuencia, como pueden ser Camino
del Calvario y La Caridad, fechadas ambas en 1905 y 1915,
siendo su autor Manuel Font de Anta. Habría que enumerar también
entre otras la bellísima Spes Nostra de Manuel López
Farfán en 1904 y Virgen de San Gil de Germán
Álvarez Beigbeder en 1906 y dedicadas ambas a la Esperanza Macarena
(8). Podemos apreciar la escasez de composiciones de este periodo, incluso
faltaba un año para que se creara Amarguras.
Nuestra Señora de las Victorias se compone el 9 de marzo
de 1918, vísperas de la Función Principal de Instituto
de la Hermandad, que predicaría Juan Francisco Muñoz y
Pabón (9). Poco tiempo antes de su creación y tal vez
de su estreno, dato que desconocemos, el 19 de febrero del mismo año
se firmaría el contrato con la Banda de Música del Regimiento
de Soria número 9, entre el Teniente Coronel Jefe accidental
del Regimiento, Tomás Valiente Cuesta y el Mayordomo de la Hermandad,
Emilio Rodríguez, alcanzando dicho contrato la cantidad de 275
pesetas (1,65 euros) (10).
La
partitura tiene ocho hojas incluida la portada y se adjunta una curiosa
tarjeta del autor, Ceferino Morales López, donde podemos leer
por el anverso su nombre “Ceferino Morales López/MÚSICO
DE 1º/DEL REGIMIENTO INFANTERÍA SORIA Nº 9.”,
y por el reverso el siguiente texto: “A Don Miguel Quesada Denís/
Muy Sr. Mío: Le suplico/ acepte Ud. esta composición que
tiene/el honor de dedicar a la Real/ Cofradía a que Ud. pertenece,
dedi/ dándosela a Ud. y demás hermanos/ de dicha Real
Cofradía/ (Firmado). En la portada de la partitura podemos leer
el siguiente texto: “Partitura/ Nuestra Señora de las Victorias/
Marcha fúnebre por/ Ceferino Morales López/ Dedicada a
la Real Cofradía de Nuestra Señora de las Victorias/ y
en su representación al hermano mayor D. Miguel Quesada Denís./
El Autor/ Sevilla 9 de Marzo de 1918”. La instrumentación
de la marcha es la siguiente: flauta en do, requinto, clarinete principal,
clarinetes primeros, clarinetes segundos, saxofón alto, saxofón
tenor, saxofón barítono, cornetín primero, cornetín
segundo, trompas, trombones, bombardino primero, bombardino segundo,
caja y bombo (11). Es una clásica instrumentación de banda
militar aunque llamamos la atención de la existencia de dos cornetines,
instrumento novedoso, para las composiciones que hasta el momento se
hacían para los palios sevillanos.
Pocos son los datos hemos encontrado del autor de la marcha, Ceferino
Morales López, que como hemos visto era músico de primera
del Regimiento de Infantería de Soria número 9, aunque
no era el director de esta emblemática formación musical,
ya que este cargo lo ostentaba en 1918 D. Francisco Damas Monsalves
debió ser uno de los músicos aventajados y como muestra
tenemos esta creación suya. Sabemos también que vivía
en la calle San Vicente número 80, pero no tenemos constancia
de la relación existente entre él y la Hermandad de la
Virgen de la Victoria, puesto que en los libros de hermanos de la época
no consta su nombre, posiblemente tuviera amistad con el Hermano Mayor,
Miguel de Quesada, con lo que se explicaría su dedicatoria (12).
Otro aspecto a resaltar es la utilización del plural en la advocación
de la Santísima Virgen, Victorias, posiblemente quiso ponderar
a la imagen usando este recurso gramatical o incluso la proyectó
a su condición de militar, para demandar protección y
auxilio en las posibles acciones bélicas en que tomara parte.
No hemos encontrado ninguna crónica periodística comentando
la interpretación de la marcha tras el palio de la Virgen de
la Victoria, por lo que esta obra que ha sido recuperada documentalmente
podría plasmarse musicalmente ejecutando las notas que han quedado
escritas en la partitura original para ampliar el repertorio de esta
Hermandad en la tarde del Jueves Santo.
Para concluir el artículo no podemos dejar de hablar de otras
dos piezas importantísimas que posee la Hermandad, nos referimos
a La Victoria de María, de Manuel López Farfán
realizada en 1923 y a Victoria Dolorosa realizada en 1924 por
José Font de Anta. La primera de ellas es de una gran belleza
melódica y ha sido grabada por la Banda de Música María
Santísima de la Victoria. La Hermandad no conserva la partitura
original, existiendo en su archivo una copia actual con toda su instrumentación
(13).
En
cuanto a la segunda pieza que hemos citado, su nombre primero fue el
de Resignación, pasando en el 25 de junio de 1988 a denominarse
Victoria Dolorosa, título propuesto por la “señorita
Encarnita Perales (q.e.p.d.), a quien va dedicada también deseando
haber acertado al realizarla, cumpliendo así su deseo, el de
la Santísima Virgen de la VICTORIA, para que así tenga
mi recuerdo el día que dogmáticamente tiene marcada su
fecha, en la Semana Santa…” (14). Esta dedicatoria parecía
también su epitafio y despedida de la vida ya que el 28 de diciembre
de 1988, con 96 años de edad fallecía este gran músico,
único símbolo que permanecía de la emblemática
familia de músicos que nacía con su abuelo José
Font y Marimont. El día 10 de diciembre pudo interpretarse delante
de la Virgen de la Victoria la marcha ya con su nombre nuevo y tanto
José Font de Anta y su familia pudieron asistir al acto (15).
En el último boletín de la Hermandad de la Cofradía
y Azotes se recoge también el hecho de que en el año 1928
se estrenó una nueva pieza musical, desconociendo su autor, pero
que es patente su existencia al escribir el mayordomo un oficio al Músico
Mayor de la Banda de Música de Soria número 9 agradeciendo
su dedicatoria e interpretación (16).
* Publicado en el Boletín
de Cofradías de Sevilla nº 517. Marzo 2002.
NOTAS
(1) Archivo de la Hermandad de la Columna y Azotes (A.H.C.A). Partitura
original de Nuestra Señora de las Victorias. Marcha
procesional compuesta en 1918 por Ceferino Morales López.
(2) Columna y Azotes. Boletín informativo de la Hermandad.
Nº 34. Febrero 2002, p. 15.
(3) López Bernal, José Manuel: “Establecimiento
y presencia de la Hermandad de la Columna y Azotes en la Iglesia de
los Terceros (Siglos XVII-XX)”. En Boletín de las Cofradías
de Sevilla Nº. 506, pp. 95-100.
(4) Alzota, José Miguel: Cartas de Juan Francisco Muñoz
y Pabón a Miguel Quesada y Denís. Sevilla 1997, p.
60.
(5) Ibidem, p. 59.
(6) Guía Oficial de Sevilla y su provincia. Tomo 1918, pp. 550
y 833.
(7) A.H.C.A. Libro de Actas 1918. 27 de enero de 1918, pp. 55-57.
(8) Carmona Rodríguez, Manuel: Un siglo de música procesional
en Sevilla y Andalucía. Sevilla 1993, pp. 113, 115, 121 y 151.
(9) Hemeroteca Municipal de Sevilla. El Liberal. Viernes 8 de marzo
de 1918, p. 2.
(10) A.H.C.A. Contratos con la Banda del Regimiento de Soria número
9. Año 1918. Caja 34/1.
(11) A.H.C.A. Partitura original de Nuestra Señora de las Victorias.
Op. cit.
(12) Guía Oficial de Sevilla y su provincia. Op. cit, pp. 586
y 1186.
(13) A.H.C.A. Partitura de la marcha procesional La Victoria de María
de Manuel López Farfán. Caja 51/4.
(14) A.H.C.A. Partitura original de la marcha procesional Victoria Dolorosa
de José Font de Anta. 25 de junio de 1988. Caja 27/4.
(15) Carmona Rodríguez, Manuel: Los Font y Manuel López
Farfán en el recuerdo eterno de Sevilla. Sevilla 1989, pp. 46
y 50.
(16) Columna y Azotes. Boletín de la Hermandad. Nº. 34.
Febrero 2002, p. 24.