Investigación

Noticias sobre círculos intelectuales y musicales en torno a la Hermandad de la Quinta Angustia en el siglo XIX (2ª parte)

Javier Martínez Macarro y José Manuel Castroviejo López

25 de Marzo de 2026


[Enlace para la primera parte: https://www.patrimoniomusical.com/articulo-206]

 

En la primera entrega ya expusimos detalles sobre las coplas y el Miserere compuestos por Andrés Palatín Palma en 1851, así como de las coplas "Coro y Letrillas para el Septenario de Dolores" de Eugenio Gómez Carrión en 1852. Igualmente, glosamos distintas circunstancias de otras personalidades, como Silverio López Uría Berretiaga, José Miró y Anoria y Mariano Taberner Velasco.

 

Sobre algunos de ellos ahondaremos en las siguientes líneas, así como en interrelaciones con otros músicos, intelectuales y diversos aspectos musicales.

 

 

Rafael Cebreros Bueno, autor de la primera marcha fúnebre dedicada a la Hermandad

 

En ocasiones anteriores ya hemos tratado ampliamente sobre la Marcha fúnebre que Rafael Cebreros compuso en 1868 para la Quinta Angustia, abriendo con ello la historia de la música procesional sevillana. Cebreros, nacido en Córdoba pero afincado en Sevilla, y discípulo del pianista Enrique Rodríguez Molas, estudió en París gracias a la pensión otorgada por la Diputación Provincial[1].

 

Mucho celebramos el triunfo, que así puedo llamarse, del señor Cebreros, a quien han dispensado distinciones honoríficas varias sociedades de París, entre ellas un club artístico, que le ha concedido diploma de socio y el uso de una medalla. Por último, el joven pensionado por la Diputación de Sevilla se ocupa actualmente de escribir una marcha fúnebre que dedica a la hermandad de la Quinta Angustia[2].

 

La composición fue instrumentada para banda de música por Silverio López Uría, Músico Mayor del Regimiento de Bailén n.º 24, formación contratada para la estación de penitencia de ese año. López Uría fue un personaje muy activo en el ámbito musical de la época, como volveremos a ver en lo sucesivo.

 

La Marcha fúnebre también fue incluida como pieza de concierto por el propio autor. Lo comprobamos, a modo de ejemplo, en uno celebrado en el salón de la Sociedad Filarmónica, con la intervención de Cebreros y Fernando Palatín Garfia[3], nieto de Andrés Palatín e igualmente pensionado por la Diputación. La Marcha fúnebre sería interpretada a cuatro manos, acompañando al autor su maestro, Enrique Rodríguez Molas:

 

El domingo a las ocho de la noche dieron un concierto en el salón de la Sociedad Filarmónica, ante una comisión de la Diputación provincial y otra de profesores de música, con asistencia de un concurso numeroso e inteligente, los jóvenes D. Fernando Palatín y D. Rafael Cebreros, alumnos pensionados por el expresado cuerpo provincial en el Conservatorio de París. Las piezas ejecutadas con arreglo al programa fueron las siguientes: 1.° Fantasía sobre motivos de la ópera "I puritani," de Hertz, ejecutada al piano por el Sr. Cebreros. 2.º Fantasía de "Rigoletto", de Alard, ejecutada al violín con acompañamiento de piano, por el Sr. Palatín. 3.° Marcha fúnebre compuesta y arreglada para dos píanos por el señor Cebreros, al que acompaña en su ejecución el Sr. D. Enrique Rodríguez. 4.º Melodía compuesta y dedicada a la Excma. Diputación provincial por el Sr. Palatín. 5.º Dúo sobre motivos de "Guillermo Tell", ejecutado por los dos pensionados. El Sr. Palatin tocó además una composición difícil, titulada "Fantasie de Beriot". Los dos alumnos dieron muestras de su aplicación y del deseo de corresponder a la protección que les dispensa la provincia[4].

 

Los diarios sevillanos citan otros conciertos conjuntos de Cebreros y Palatín, como el celebrado el 25 de octubre, sobre el cual La Andalucía reseña que "nuevamente hicieron gala de las especiales dotes que les distinguen y de sus notables progresos artísticos" y que "concluyó con el Himno de Riego, con variaciones compuestas por D. Silverio López Uría y don Fernando Palatín"[5]. El mismo periódico, ya en 1872, informa de otro concierto de Cebreros, en esta ocasión con Mariano Taberner y su maestro Enrique Rodríguez, que se vieron acompañados por las cantantes Sras. Ferni y Cosi[6].

 

No es extraña esta profusión de testimonios, pues la hemeroteca alberga información cuantiosa de la celebración de estas veladas musicales e incluso del interés por su impulso en tiempos en los que parecían más olvidadas. También es La Andalucía la que informa de la creación de un cuarteto a raíz de dicha inquietud, exitosa iniciativa en la cual participa el antes mencionado López Uría:

 

El proyecto de dar conciertos clásicos por una sociedad de cuartetos, está siendo, como esperábamos, perfectamente acogido por el público y la prensa. Muy sensible era, en efecto, que en Sevilla, donde residen tan reputados profesores, y donde hay tantas personas que por su posición están llamadas a prestar su apoyo a todos los elementos de cultura, el arte clásico estuviese poco menos que olvidado, y que resultaran inútiles las gestiones hechas por algunos artistas para promover su cultivo; a varias tentativas tan plausibles como desgraciadas sucedió la más completa indiferencia que se hubiese hecho crónica, a no ser por la decisión del señor García del Busto, quien asociado a los señores Taberner, Liñán, López Uría y Alvareda, ha decidido hacer un esfuerzo para levantar la música en Sevilla de la postración en que por mucho tiempo la vimos. Tal es la feliz idea que tratan de realizar dichos profesores, organizando su Sociedad de Cuartetos Clásicos en los cuales será director y profesor al piano el señor García del Busto, primer violín D. Mariano Taberner y segundo ídem, D. Enrique Liñán; el señor López Uría tocará la viola y D. Antonio Alvareda el violoncelo[7].

 

Los éxitos profesionales de Cebreros protagonizan también relevantes menciones. Así, en junio de 1880 se reseña su nombramiento como socio fundador de Sociedad Musical Bellini, en Catania, destacándose "la importancia de esta sociedad, que cuenta entre sus socios a los más ilustres maestros y varios individuos de familias reinantes"[8], y meses después, en septiembre, aparece retratado a raíz de dos conciertos que celebra en la Academia de Santa Cecilia de Cádiz. En este último texto, además de hacerse hincapié en su faceta como compositor, se destaca su técnica como instrumentista: "la escuela de este pianista es distinguidísima. No basta oírlo, es preciso verle tocar, para poder apreciar la elegancia de su posición de manos y la gracia y delicadeza con que ejecuta algunos pasos, sobresaliendo también su manera de herir y la pureza del sonido que arranca del instrumento"[9].

 


Portada de la edición de piano de la marcha

 

 

 

La llegada definitiva del Regimiento de Soria n.º 9 a Sevilla

 

Aunque el Regimiento de Soria estuvo en ocasiones puntuales con anterioridad, en 1876 se establece definitivamente en Sevilla. Su Músico Mayor, José Font Marimont, se involucró rápidamente en la sociedad hispalense. Prueba de ello es la dedicatoria en 1891 de la Marcha fúnebre, más conocida con el sobrenombre de "Quinta Angustia".

 


Recibo por la actuación de Soria 9 en 1896

 

Su relación con varios de los músicos presentes en estas líneas queda verificada por numerosas reseñas hemerográficas. Citamos en primer lugar un concierto de la banda en la Plaza Nueva, en el que se interpretó La vuelta a mi querida patria, mazurca dedicada a la Reina Madre, obra de Enrique Rodríguez[10]. También quedó recogida su participación en el entierro del músico José Miró al frente de la mítica banda militar, acto al que concurrieron numerosas personalidades del ámbito musical. Por la amistad que compartían, Font mandó interpretar la marcha dedicada al propio pianista por Enrique Rodríguez.

 

El día 13 del mes pasado era conducido a su última morada el cadáver del eminente pianista y compositor D. José Miró, rodeado de sus más íntimos amigos, y llorado por los verdaderos amantes del arte musical. Cuatro personas dignísimas llevaban las cintas del féretro: D. Evaristo García de Torres, maestro de capilla de la Santa Iglesia Catedral; D. Buenaventura Íñiguez, organista de la misma; D. Silverio López Uría, antiguo y respetable profesor y director de orquesta, y el reputado pianista D. Enrique Rodríguez Molas. Inmediatamente seguía la banda de música del regimiento de infantería de Soria, cuyo distinguido director señor don José Font, con esa espontaneidad hija del entusiasmo que sentía hacia el finado, obtuvo de las autoridades militares superiores y de su coronel, el permiso para rendir al maestro y al amigo la última prueba de la admiración y cariño, tocando la marcha fúnebre que el referido señor Rodríguez compuso y dedicó en vida al Sr. Miró[11].

 

Hay constancia de que Soria 9 ya había interpretado dicha composición el año anterior tras el misterio de la Quinta Angustia, como también conservamos el testimonio de la ejecución de la marcha de Cebreros en 1891, gracias al diario El Porvenir:

 

Este año tocará la banda de Soria que dirige el Sr. Font, en el trayecto de las cofradías que acompaña una "Marcha fúnebre" que el distinguido compositor D. Rafael Cebreros compuso y dedicó a la Hermandad de la Quinta Angustia cuando estaba en París haciendo sus estudios musicales[12].

 

Terminamos estas páginas incidiendo en la dimensión de la Marcha fúnebre de Rafael Cebreros, de cuyo nacimiento conmemoramos el CLXXV aniversario este 2026. Su música, olvidada con el paso de los años, ha vuelto a florecer con el mismo fin para el que fue creada: la estación de penitencia del Jueves Santo.

 

Publicado en el Boletín de la Hermandad de la Quinta Angustia (2026)



[1] Diario La Correspondencia de España, 18 de enero de 1867. Rodríguez Molas fue también maestro de Joaquín Turina.

[2] Diario La Andalucía, 14 de febrero de 1868.

[3] Fernando Palatín fue el segundo violinista español en obtener el primer premio del Conservatorio de París, después de Pablo de Sarasate.

[4] Diario La Andalucía, 13 de octubre de 1868.

[5] Diario La Andalucía, 27 de octubre  de 1868.

[6] Diario La Andalucía, 4 de junio de 1876.

[7] Diario La Andalucía, 7 de febrero de 1872.

[8] Diario La Andalucía, 16 de junio de 1880.

[9] Diario La Andalucía, 28 de septiembre de 1880.

[10] Diario La Andalucía, 29 de julio de 1877.

[11] Diario La Andalucía, 24 de noviembre de 1878.

[12] Diario El Porvenir, 25 de marzo de 1891.

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