Investigación

El Dulce Nombre. Luces, sombras y olvidos.

José Manuel Castroviejo López

18 de Mayo de 2006


Pocas marchas han sufrido los avatares de El Dulce Nombre. Desde que fue creada su interpretación ha sido objeto de polémica, y hoy día sigue sucediendo algo similar.
A lo largo de estas breves líneas intentaremos arrojar un poco de luz y aclarar diversos aspectos.

El Dulce Nombre aparece firmada el 8 de febrero de 1925, una fecha de vital importancia para la música procesional, y está enmarcada en el llamado "bienio revolucionario" de Manuel López Farfán.
En 1924 López farfán compone la trascendental Pasan los campanilleros, y en 1925 El Dulce Nombre, La Estrella Sublime y La Esperanza de Triana.
Todas ellas participan de una serie de características que marcaron un importante punto de inflexión en la historia de la marcha procesional, tanto en la vertiente musical como en la cofradiera.


El maestro Farfán dedicaba sus marchas a las cofradías que acompañaba con su banda, y El Dulce Nombre es un claro ejemplo.
Sin embargo, en este caso, además, hay un hecho coadyuvante de un fuerte carácter sentimental. Al parecer, en el famoso traslado que realizó la Hermandad de la Bofetá en junio de 1924 desde San Román a San Antonio de Padua, la banda que acompañaba a la Santísima Virgen del Dulce Nombre era Soria 9, obviamente con Farfán al frente, que tuvo que interpretar reiteradamente durante la procesión Pasan los campanilleros, dado el éxito que la celebérrima marcha cosechó a partir del Domingo de Ramos de ese mismo año.
En agradecimiento, Farfán obsequió al año siguiente a la Virgen con una marcha , y curiosamente, con un carácter muy similar al de la citada Pasan los campanilleros (recordemos que los músicos de la banda interpretaban la letra que Pasan los campanilleros incluye).

En efecto, en la Semana Santa de 1925 se estrena esta más que simbólica marcha procesional.
La Hermandad de Jesús ante Anás era una corporación joven y encuadrada en un barrio muy popular, como era el de San Román. Era, pues, una hermandad de las denominadas "de barrio".
Consciente de tal idiosincrasia, Manuel López Farfán, hizo una marcha que se ajustara a sus características y que alcanzó una gran popularidad, posteriormente arrebatada.
No hay más que escucharla para darse cuenta.


Postal del paso de palio en 1926.

Los rasgos más sobresalientes de El Dulce Nombre.
En primer lugar, su carácter, eminente alegre, como hemos indicado poco más arriba.
En segundo lugar, el hecho insólito de incluir un instrumento tan poco usual como la ocarina, que cobra total protagonismo en la parte central.
¿Qué motivó la inclusión de tal instrumento? ¿Su "dulce" sonido? (1) Quién sabe...
Lo cierto es que Farfán estuvo varios años destinado en Santiago de Compostela y allí bien pudo conocer este curioso instrumento.
Por último, y quizá sea lo más llamativo, la inclusión de una parte coral que se interpreta en el trío, y que dice así:

Te llaman del Dulce Nombre, hermosura peregrina, faro de gran luz divina que linda en tu pena vas. Bajo palio te conducen y orgullosos bien te lucen todos tus fieles hermanos de esta gloriosa hermandad.

"Hermosura peregrina" (i. e. "hermosura sin igual") es un sintagma de uso muy común, en el que "peregrina" no es más que un epíteto. Pero... ¿no será también una alusión al cambio de sede de la hermandad?

Al igual que en Pasan los campanilleros la parte coral la interpretaban músicos de la propia banda de Soria 9, y si aquella cosechó un gran éxito, ésta, que habla expresamente de la Virgen del Dulce Nombre, seguro que no le fue a la zaga.

Otro aspecto, muy curioso, es la evidente similitud que presenta el tema principal de la marcha con la Canción del toreador de la famosa Carmen de Bizet.
Entramos aquí en el terreno de lo anecdótico, o quizá más bien, de lo novelesco.
La Virgen del Dulce Nombre es una joven morena y de una gran belleza andaluza.
La "Carmen" de Bizet (y de Mérimée) no es más que la idealización de un tipo de mujer andaluza y castiza.
¿Relacionaría Farfán ambos aspectos? ¿Podría estar igualmente relacionado el hecho de que Castillo Lastrucci tallara a la Santísima Virgen inspirándose en la bella bailarina María Cos?
Nada de ello es un hecho contrastado, pero sí es cierto que hasta hace no mucho tiempo, algunos hermanos antiguos la recordaban como "una marcha que se parecía a Carmen"... (1)


La Virgen del Dulce Nombre en 1927.

Retomando el hilo histórico de la marcha, es evidente que la aceptación que cosechó fue total, y un hecho más que destacable es que la partitura original manuscrita se encuentra en la hermandad desde siempre, hecho muy poco habitual.
Posiblemente López Farfán regaló a la hermandad el manuscrito en torno al año 1931, de ahí que a veces aparezca tal año como el de composición de la marcha.

Para finalizar esta parte de la historia, ofrecemos el siguiente dato -muy esclarecedor- referente a los nombres populares con que es conocida la cofradía:
[...]La primera vez que nuestra corporación aparece con el título de "El Dulce Nombre", es en la portada de la partitura de la marcha que Manuel López Farfán dedicó a nuestra Cofradía, el 8 de febrero de 1925, con dicha denominación.
A partir de aquel instante dicha designación hubo de tener un gran éxito y predicamento, sobre todo y ante todo al convertirse la referida marcha en una de las más populares de aquellos momentos y hasta su prohibición de ser interpretada en 1943[...] (2)
.

Efectivamente, en 1943, se prohibió su interpretación, hecho motivado al parecer por parte de la propia hermandad, que la consideró -en aquel momento, no antes- demasiado alegre.
Tengamos en cuenta que en aquellos complicados años hubo un gran control y represión en todos los aspectos, y la hermandad justo ese año realiza una reforma de reglas, para adaptarse a las nuevas circunstancias.
Otras marchas como Pasan los campanilleros y La Estrella Sublime también fueron prohibidas, pero no por parte de las hermandades a las que están dedicadas, sino por imposición. De ahí que, pese a todo, la popularidad que ya habían alcanzado ambas tuvo más fuerza que la prohibición y siguieron interpretándose.
Sin embargo, El Dulce Nombre, que contaba con igual popularidad, no volvió a escucharse nunca más, y de ella sólo quedó la partitura guardada en el archivo de la hermandad y el recuerdo en la memoria de algunos hermanos.

Muños años después, a principios de los años 90, el hermano de la corporación José Luis González hizo un pequeño intento de organizar el archivo de la hermandad, que se encontraba amontonado y sin catalogar, y entre cartas, cuentas, fotos y documentos, dio con el manuscrito de El Dulce Nombre, cuya existencia desconocía por completo.
Pocos hermanos supieron decirle algo concreto sobre la misma. Tuvo que recurrir a uno de los hermanos más antiguos, D. Manuel Filpo, que era de los pocos que la recordaba, y además perfectamente. En efecto, le comentó que dejó de tocarse porque se formaba mucha algarabía cuando los músicos (además de público y/o hermanos quizá) cantaban. Poco más.

A partir de entonces González se propuso como meta su recuperación, sumándose al anhelo de Agustín Carlos Muñoz, archivero de la hermandad, y tras años de espera y dedicación, pasó a limpio la partitura y las particelas.
Por fin, en 2003 se puso en contacto con Juan Pedro Recio, fiscal por entonces de la hermandad, que se interesó notablemente y puso en conocimiento al resto de la junta de gobierno. Así, se unieron a la iniciativa Jesús Rey, mayordomo segundo, y el director del boletín y diputado de banda, José Luis Trujillo del Real.
De tal manera, llegado el Martes Santo de 2004, volvió a escucharse esta histórica y mítica marcha en la Plaza de la Gavidia, aunque por diversos motivos la interpretación no fue del todo satisfactoria.

Pese a todo, el primer paso ya estaba dado, y pocos meses después la Banda de música de Dos Hermanas "Santa Ana" y la Banda Municipal de Sevilla la grabaron en sus respectivos discos, la segunda de las cuales en su versión original, esto es, con ocarinas, tenor y coro.

Desde entonces la marcha se ha vuelto a popularizar y causa gran admiración, pese a que hay quien, haciendo un alarde de purismo y sabiduría, confunde el folclorismo barato con popularidad y buen hacer sabiamente conjugados.

Queda no obstante el paso más importante: que se vuelva a interpretar con la asiduidad que merece, ya que, de alguna manera, fue ni más ni menos que el himno oficioso de la hermandad.


Dedicado a los hermanos cabales de La Bofetá.

Notas:
(1) Este y otros datos que se recogen aquí son testimonios orales sin constancia documental.
Somos conscientes de la fiabilidad de las fuentes orales, sin embargo, las exponemos porque resultan bastante verosímiles.

(2) MUÑOZ, Agustín Carlos. "Hojas de archivo XI" en Hoja informativa "Dulce Nombre", nº 6, Septiembre 2001.
EL DULCE NOMBRE (1925) Manuel López Farfán
"La Oliva" de Salteras
Salón de actos del Ayuntamiento de Camas (Sevilla). 24 de Febrero de 2006

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